A la tarde siguiente cuando llegué a mi primera clase, todo el instituto sabía lo que le había pasado a mi dövme, la noticia había corrido como la espuma cuando todos los vampiros lo habían visto en el desayuno.
Kaly y yo nos sentamos en nuestros respectivos pupitres de la clase de alquimia y esperamos a que llegara el profesor.
- Es increíble lo de tu dövme, nunca había escuchado nada igual – comentó Kaly mientras abría su libro de texto.
- Yo tampoco pensé que esto pasaría – le aseguré.
- Cuando la directora venga de su viaje va a estar muy contenta con esto, quizás nos deje dar una fiesta – dijo Kaly mientras se reía – aunque puedo seguir oliendo tu virginidad – me dijo frunciendo el ceño en desacuerdo. Esto me hizo pensar en Shane y en lo feliz que me hacía no haber caído en la tentación y poder así esperarle. Quería que fuera él quien me besara y me poseyera en cuerpo y alma.
- Prefiero no hablar del tema – le dije.
- Él te quiere – dijo Kaly con rotunda convicción y en ese momento el profesor entró en el aula. Ambas nos callamos y comenzamos la clase en silencio. No supe a quien de los dos se refería cuando me dijo eso.
La primera clase de alquimia fue realmente interesante, dimos mucho temario y simbología y después hicimos algunos pequeños experimentos con un montón de compuestos de los que ya no recuerdo el nombre.
La segunda clase la esperaba con ansias, volvería a ver a Shane, pero para mi más absoluta desgracia también tendría que enfrentarme a las puyas y maldades de Moira y Even, no las había visto el día de la presentación y supuse que no iban a asistir a esa clase, había supuesto mal, como siempre.
Mi “querida” hermanastra y su sombra se sentaban en nuestras mesas, que estaban situadas frente a la de Shane, aunque no fui muy lejos, Kaly y yo nos sentamos justo detrás de él.
Shane olió el aire a mi paso para asegurarse de que seguía siendo virgen y eso casi me hace saltar fuera de mis casillas y darle una bofetada, intenté fulminarle con mi mirada, pero lo único que conseguí fue quedarme mirando sus ojos verdes y su precioso rostro, nos sonreímos mientras me sentaba detrás de Lucas.
La clase de herbología fue de lo más aburrida, plantas, plantas y más plantas, bueno, también alguna raíz y alguna flor.
Estaba deseando que llegara la clase de defensa personal para poder descargar mi adrenalina y mi ira sobre alguien, hoy no quería tener a Kaly de compañera, algo me decía que ya no era la misma de antes y que podría causar más daño del que quería.
Antes de ir al gimnasio nos cambiamos de ropa en el vestuario y tuve especial cuidado en enrollar bien fuerte la piedra en mi calcetín, después fuimos deprisa a la primera clase de defensa, el profesor Sortus había decidido elegir las parejas de combate y a mí me tocó pelear con Nicky, ¿casualidad?
- Hola – me dijo mientras se ponía frente a mí.
- Hola – dije deseando que los estudiantes se terminaran de agrupar para poder luchar.
- ¿Cómo estás? – me preguntó con un tono amigable y serio.
- Muy bien, mantente en guardia – dicho esto me abalancé sobre ella a una velocidad jamás experimentada por mi cuerpo y la tumbé de tres golpes. La adrenalina y la euforia llenaban mi torrente sanguíneo como una droga, Nicky se puso de pie en una milésima de segundo y consiguió reducirme contra el suelo. Apoyó su rodilla contra mi espalda y me inmovilizó hacia atrás los brazos, el poder y los celos se apoderaron de mí mientras mis ojos se humedecían recordando como besaba a Shane y como le abrazaba, deseé que se quitara de encima para poder seguir peleando con ella, no sé cómo ni por qué fijé la vista en una de las colchonetas azules donde estaban practicando dos vampiresas, la dirigí mentalmente hacia Nicky tirando a las dos luchadoras al suelo, mi atacante no lo vió venir y esta impactó contra su cuerpo con un golpe sordo. Me apresuré a levantarme e instintivamente levanté mi mano derecha para retirar la colchoneta que levitaba hacia donde yo quería, una vez la dejé en el suelo hice caso omiso a los gritos y cuchicheos de mis compañeros y me lancé hacia el cuerpo de la Barbie que todavía estaba tendido en el suelo.
- ¿Estás bien? – le pregunté angustiada, no había querido causarle ningún daño y me sentía fatal por lo que había hecho, pero en ese momento ni siquiera me paré a pensar lo que había pasado.
- Buen truco sucia bruja– dijo mientras se incorporaba – no pasa nada, estoy bien, hace falta algo más para dejar K.O a un vampiro – me dijo mientras me miraba con rabia, Shane se acerco a nosotras y después de lanzarme una mirada de aprobación, se acercó al suelo y ayudó a su “novia” a levantarse.
- Srta. Summer, cada día me deja usted más perplejo – dijo el profesor Sortus mientras sonreía satisfecho - ¿puede volver a hacer eso? – me preguntó. El instinto me decía que si, y mi cuerpo y mi mente había asimilado a la perfección como hacerlo, así que asentí con la cabeza.
- Veámoslo entonces – me animó el profesor.
Concentré toda mi atención en la colchoneta y levanté mi mano para moverla, esta vez el esfuerzo era mayor, la adrenalina ya no recorría mis venas con tanta intensidad y me costó mucho trabajo levantarla, el agotamiento mental me pasó factura y no logré elevarla más de un metro y medio.
Muchos de los asistentes estaban impresionados y algunos simplemente furiosos, Jake, Rob y las chicas nuevas me miraban atónitos.
- Es maravilloso, la telequinesis es un poder extraordinario – dijo el profesor Sortus mientras nos mandaba proseguir con el entrenamiento.
- Shane, ¿se encuentra bien para seguir? – le pregunté mientras señalaba con el dedo hacia Nicky, que estaba acurrucada en su pecho. La ira y los celos volvieron a recorrer mi cuerpo, pero esta vez lo hizo debilitándome.
- Adoro como suena mi nombre en tus labios – dijo mirándome con una sonrisa satisfecha y un suave anhelo en sus ojos. Un escalofrío recorrió mi cuerpo deshaciéndome ante su mirada, pero me recuperé y dejando pasar el comentario me aclaré la garganta, así podría evitar que mi voz se quebrara con el mismo anhelo que había visto en su rostro.
- Vamos a continuar con el entrenamiento, esta vez no te haré daño – le dije a Nicky con ironía, ella levantó una de sus cejas y me enseñó una perfecta sonrisa cargada de deseo de venganza, sentí su ira y sus celos causados no solo por mi ataque, estaba muy cabreada por las anteriores palabras de Shane, sus sentimientos me hicieron más poderosa, y me recuperé de la debilidad que habían dejado mis celos en mi cuerpo.
- Nunca habrías podido hacerme daño de verdad – dijo mientras se ponía en posición de defensa.
- ¿Realmente lo crees? – le pregunté sintiendo como su enfado rozaba la línea de la locura, sus sentimientos eran como un coctel de poder para mí.
- Empecemos – dijo justo antes de atacarme.
Me pasé todo el entrenamiento congelándola con un grito y situándome detrás de ella para pillarla con la guardia baja, fue entretenido y relajante, pero sabía que esto no iba a acabar así, ella se tomaría una venganza contra mí, yo lo haría.
Cuando salimos del entrenamiento, Kaly y yo nos marchamos a comer, Evan nos alcanzó por el camino pasando un brazo alrededor de mis hombros, me sentí bien y segura entre sus brazos, pero el momento se fastidió cuando vi a Shane agarrar a Nicky de la misma manera mientras la besaba.
Cuando por fin llegamos al comedor y me serví la deliciosa comida, la devoré como un cambiaformas, es decir, mucha cantidad y muy deprisa, tenía muchísima hambre y tuve que repetir dos veces el plato principal para quedarme saciada del todo.
- Eso es por la pérdida de sangre – me dijo Evan muy sonriente.
- Eso espero porque la otra opción es un embarazo – dijo Kaly sonriéndonos con malicia.
- Que graciosa – dijimos Evan y yo a la vez con el mismo tono de voz, esto provocó un estruendo de risas en la mesa, parecíamos tres locos riendo a lágrima viva por una tontería, pero la verdad es que la risa en esos momento sentaba mejor que un bálsamo aplicado sobre una piel quemada.
Pude ver a Shane paseando por el comedor y mirando hacia nuestra mesa cada dos por tres, decidí levantarme y marcharme con Kaly a ver un rato la televisión antes de ir al siguiente entrenamiento, Evan se quedó en el comedor charlando con algunos chicos.
Adam vino a verme antes que pudiera abandonar la cafetería, Evan le miró de reojo con desagrado mientras hablaba con sus colegas.
- ¿Cómo estás? – Me preguntó mirando fijamente mi dövme – ya me he enterado, es genial ¿no? – dijo mientras señalaba su ojo con el dedo para mostrar su punto.
- Sí que lo es –le respondí confusa - ¿Qué haces aquí?
- Quería invitarte a una fiesta – me dijo mirando a Kaly de reojo – en tres días llegarán los cambiaformas nuevos y vamos a hacer una fiesta en la casa de Gaya – aclaró – tú también puedes venir si quieres – le dijo a Kaly sonrojándose.
- ¿Los cambiaformas nuevos?- pregunté extrañada.
- Si, ya sabes, los cambiaformas convertidos ingresan en el segundo semestre – me dijo como si se extrañara de que no lo supiera.
- Realmente no lo sabía, ¿Qué es un cambiaformas convertido? – aunque me imaginaba la respuesta, esta vez no iba a presuponer nada, ya me había equivocado demasiadas veces.
- Son los que son mitad cambiaformas mitad humanos, no obtienen sus poderes hasta los veintiuno o los veintidós años, por eso ingresan más tarde, la mayoría de ellos ni siquiera experimentan el cambio – me explicó algo confuso por mi ignorancia.
- ¿Cuándo has dicho que es? – pregunté
- Dentro de tres días – me contestó - ¿y bien?
- ¿Por qué me invitas a mí? – Pregunté recelosa – no quiero ningún lio Adam – él supo perfectamente a qué clase de líos me refería.
- No es eso, quiero decir, no es que no me guste la idea – me dijo sonriéndome. Era un chico muy guapo, rubio como Evan, pero no tenía ni por asomo la misma fuerza y atracción que él. Jake y Robert se unieron a nosotros.
- Está bien, Kaly y yo iremos a la fiesta – le confirmé mientras Kaly charlaba muy animada con los dos vampiros nuevos.
- Os paso a buscar a la ocho del sábado – dijo Adam mientras se marchaba. Jake y Robert nos acompañaron a ver la tele un rato antes de volver a las clases.
Nos sentamos en los butacones y pusimos el canal 6, a esas horas no había mucha programación y lo único que emitían eran las noticias, la verdad es que no me importaba lo que pusieran en la tele, lo único que quería era descansar un poco antes de volver al trabajo.
Una noticia interesante llamó mi atención por lo absurda e irreal que parecía.
“Esta madrugada en New Haven, Connecticut, alguien hasta el momento no identificado por las autoridades competentes ha entrado en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale.
El ladrón no solo no ha forzado ninguna entrada, sino que tampoco ha causado ningún destrozo en el material o demás inmuebles, el único objeto que ha sido sustraído es el manuscrito Voynich , es un misterioso libro de contenidos desconocidos que lleva desde 1912 en la biblioteca de esta universidad, fue escrito hace unos 500 años por un autor anónimo en un alfabeto todavía no identificado, los expertos fechan el libro entre los años 1450 y 1520.
A lo largo de su existencia, el manuscrito ha sido objeto de intensos estudios por numerosos criptógrafos y aficionados, incluyendo destacados especialistas estadounidenses. Nadie ha conseguido hasta el momento descifrar ni una sola palabra del texto. Esta sucesión de fracasos ha convertido al manuscrito en el Santo Grial de la criptografía.
Se cree con casi absoluta certeza que el ladrón o ladrones pertenecen al cuerpo estudiantil de la universidad, ya que nadie es capaz de burlar de esa manera la seguridad de esta importante biblioteca.
La noticia nos sonó de lo más cómica a todos y pudimos echarnos unas risas, parecía que la risa y la diversión eran el único antídoto posible para calmar mi ansiedad y mis confusos sentimientos. Por el rabillo del ojo pude ver como Shane y Nicky entraban juntos en la sala y se sentaban en los butacones que había frente a nosotros. En ese momento decidí que era hora de marcharse y esta vez deseé con todas mis fuerzas que mi compañero de batalla en esta segunda tanda de clases de defensa fuera Shane, sería realmente interesante y desestresante tener una pelea con él y poder tocarle.
Por desgracia me tocó luchar con Lucía Reyes, una vampiresa muy linda y dulce que aunque no fuéramos lo que se dice amigas íntimas, ella siempre había sido agradable conmigo, no me quedó más remedio que reprimir bastante mis impulsos.
Cuando salí de la última clase tuve mucho cuidado al cambiarme otra vez de ropa y así evitar que nadie viera el pequeño bultito que me hacía la piedra dentro del calcetín, desde que me drogaron la había empezado a llevar conmigo a todas parte pero empezaba a creer que no era una buena idea, a veces me olvidaba de ella y tenía miedo que en uno de los cambios de ropa no me diera cuenta y la perdiera, sería típico de mi mala suerte.
Había terminado el día más cansada que ningún otro, tenía unas ganas horribles de llegar a mi habitación, ducharme y bajar a cenar lo antes posible, así podría acostarme pronto.
Cuando llegué a mi habitación estaba vacía, imaginé que Evan estaría ya esperándonos en el comedor. Un pequeño sobre blanco estaba en el suelo de mi dormitorio, tenía la misma escritura que había visto en la carta de “rescate” que había leído sobre la cama de Shane cuando me había proyectado astralmente.
No titubeé ni un segundo y lo abrí, la escritura era la misma, pero no eran las mismas palabras, en esta carta había una amenaza implícita más grave que un secuestro y para mi desgracia el cabrón o cabrona que lo había escrito sabía que yo tenía la piedra.
Mis más sinceras disculpas por mi error al secuestrarte, ahora sé que tu eres la portadora de mi tesoro mas anhelado, entrégame la piedra mañana a media noche o alguien cercano a ti pagará las consecuencias, esta vez no pienso molestarme en secuestrar a nadie, será liquidado en el acto y tú serás la responsable.
Lanza la piedra con fuerza al jardín que hay detrás de la casa de Gaya mañana por la noche y nadie tendrá que morir.
No tenía ninguna intención de entregarle la piedra a nadie, pero pensaba ir al jardín de Gaya mañana a la medianoche para atrapar a ese desgraciado y matarlo yo misma con mis propias manos. Unos golpes de nudillos en la puerta rompieron el hilo de mis pensamientos, no pregunté quien era y simplemente me acerqué a abrir.
Shane estaba al otro lado, debió de ver mi expresión de asombro y esperanza porque rápidamente entró cerró la puerta y me aclaró el motivo de su visita.
- Vengo por negocios – me dijo con tono solemne, luego no pudo resistirse y me besó fuerte apretándome contra la pared, no sé cuando tiempo estuvimos así, pero para mí fue un lapso demasiado corto.
- Di lo que tengas que decir y sigamos con esto, que me resulta más gratificante – le contesté con irritación cuando separó sus labios de los míos.
- Solo quería enseñarte esto – dijo entregándome unas fotografías. Pude fijarme que eran antiguas, y que tenían al menos cincuenta años, los ropajes y las fechas eran un buen punto de partida para mi suposición.
- ¿Qué quieres que haga con ellas? – pregunté confundida.
- ¿No ves nada extraño en ellas? ¿No ves a alguien que no debería estar? – preguntó señalando en la foto a una figura sonriente. Evan Shadows sonreía feliz a la cámara en 1896 y todo mi mundo se me cayó encima. Evan no era ningún estudiante, Evan ya había dejado de crecer desde hacía mucho tiempo, ¿Qué demonios estaba haciendo aquí? El dolor por la traición debió de verse reflejado en mi cara porque Shane me arrebató las fotos y se las guardó en la chaqueta. Después me abrazó y besó mi cabeza de una forma tan dulce que casi me derrito entre sus brazos.
- ¿Qué hacemos con él? – Pregunté - ¿debe enterarse que lo sabemos?
- Creo que por el momento lo mejor es que no sepa que le hemos descubierto, pero procura mantenerte alerta – me dijo mientras me miraba a los ojos – no pienso dejar que te haga daño, te quiero y nada ni nadie nos la va a jugar ahora, te lo prometo – después selló su promesa con un beso que casi me mata, la pasión corría a raudales entre nosotros. Pero de nuevo lo tuvimos que interrumpir, esta vez fui yo.
- He recibido esta carta – le dije tendiéndole la carta de mi secuestrador.
- Tenemos que ir a la casa de Gaya mañana por la noche – dijo entregándome la carta. Ni siquiera me preguntó si tenía o no la piedra.
- Lo sé, hay que coger a ese hijo de puta – le dije con voz áspera - ¿Qué piedra está buscando? – pregunté haciéndome la tonta.
- Se dice que la piedra Suböt ha sido entregada a su elegido, no sé por qué este imbécil piensa que la tienes tu, o yo – dijo pensativo - ¿la tienes? – me preguntó con cautela.
- No, pero si la tuviera creo que tampoco te lo diría – le contesté lo más sinceramente posible.
- Eso sería sabio por tu parte – dijo – no puedes confiar en nadie, y lo entiendo, sobre todo después de ver las fotos de Evan, creo que deberíamos implicarle en esto, solo para saber lo que piensa, todavía no he averiguado que narices está haciendo en el instituto, no le veo trabajar en nada, y aunque tiene reuniones con la directora no estoy muy seguro de que este haciendo algo para ella, creo que todo esto tiene algo que ver con esa piedra – dijo pensativo.
Después de urdir juntos el plan que necesitábamos para implicar a Evan en nuestra operación, Shane se marchó de mi dormitorio y yo me metí directamente a la ducha, no dejaba de pensar en la traición de Evan y en la posible traición de la directora, no era posible que ella no supiera sobre la edad de Evan y sobre su pasado, algo no me olía bien. Sentí abrirse y cerrarse la puerta del dormitorio y la voz de Evan avisando su llegada recorrió mi cuerpo como una corriente eléctrica.
Salí rápido de la ducha y me puse unos vaqueros y una sudadera roja de los Cowboys de Yalo que me había dado Josh cuando se le había quedado pequeña.
Recogí mi pelo en una coleta alta y lo sequé rápidamente con el secador de mano, quería bajar a cenar lo antes posible para poder meterme en la cama y descansar toda la noche y el día.
Salí del cuarto de baño, Evan estaba sentado a los pies de su cama esperándome.
- ¿Bajamos a cenar? – me preguntó mientras se levantaba. Llevaba puestos unos vaqueros desgastados y una camiseta negra de manga corta.
- ¿No tienes frio? – pregunté incrédula.
- No mucho – me contestó - ¿vamos?
Yo le seguí hasta la puerta del dormitorio, pero antes de salir él se giro para enfrentarme.
- ¿No tienes nada que contarme? – supe en ese momento que Shane había efectuado su parte del plan, ahora me tocaba a mi representar la mía.
- ¿Tienes por costumbre registrarme? – pregunté fingiendo sentirme traicionada, algo que no me resultó muy difícil teniendo en cuenta que lo había hecho.
- No, pero Shane me lo ha contado – dijo algo avergonzado.
- ¿Qué narices quieres que te diga? – Le pregunté – voy a ir a coger a ese idiota mañana por la noche, le haré creer que tengo la piedra y luego le pillaré, no es un mal plan ¿no? – le dije.
- Voy a ir contigo – dijo Evan sintiéndose un poco incómodo con la orden.
- De acuerdo – me miró con el ceño fruncido, le había sorprendido mi respuesta, soy autosuficiente en muchas cosas, y él no se esperaba que estuviera de acuerdo.
- No me lo esperaba, me concedes un gran honor – dijo con una sonrisa de satisfacción que no pude entender ¿estaba contento porque le había puesto en peligro? o ¿Estaba feliz de poder involucrase en este tema para obtener alguna información de su interés?
No pude contestarle nada, un sentimiento de ira y satisfacción penetró en mi cuerpo, la rabia y el ensañamiento bullían por mi persona como un torrente, podía sentir el miedo y la pena de alguien, era como las otras veces que me había pasado, pero había una diferencia, podía ser capaz de seguir esa estela de desesperación hasta su propietario.
Salí corriendo de la habitación con los ojos cerrados, notaba que me movía, pero realmente no estaba segura si era mi cerebro quien estaba dando la orden o algún otro poder más oscuro. Corrí veloz atravesando el campus hasta la parte trasera del edificio centro, sentí que Evan corría a mi lado y podía escuchar sus preguntas y sentir su angustia. Me detuve en seco. Un grito en la noche a pocos metros de donde estábamos actuó como detonante y volvimos a correr hacia donde habíamos escuchado el alarido.
Cuando llegamos solo pudimos ver dos cuerpos.
Había dos cadáveres tendidos en el suelo, uno debería llevar al menos dos días muerto, y sentí que el poder o el subconsciente me decía que la víctima había muerto la noche de la fiesta en la cueva. La otra víctima… acababa de morir en ese instante.
Todo sucedió muy rápido, en menos de dos minutos la zona estaba iluminada y había profesores por todas partes.
Cuando movieron los cadáveres pude ver que el cadáver más antiguo era el de un chico cambiaformas que había visto alguna vez en el grupo de amigos de Adam, el manos largas, y la otra era una vampira muy linda. Lucía Reyes estaba tendida bocarriba con el cuerpo entero lleno de magulladuras y cortes, la habían torturado, yo había sentido su sufrimiento, pero no de la misma manera que ella, sus angustiosos sentimientos habían entrado en mi cuerpo como un torrente generando poder, las banshees nos alimentamos de las emociones de quienes nos rodean y cuanto más intensas son, más poder nos generan, había sido gracias a eso que la había encontrado, aunque para mi pesar, había llegado demasiado tarde.
La confusión y el dolor llenó el lugar, había muchas personas alrededor de nosotros, yo no sentía nada, me había quedado perpleja y en estado de shock, nuca había visto un cadáver y mucho menos el de alguien a quien apreciaba y conocía. Pude sentir que Evan me levantaba del suelo y me conducía a través del campus hacia la casa de Érebo.
Una vez llegamos pude darme cuenta de que la noticia de las muertes de los dos chicos ya estaba en boca de todos. Kaly, Jake y Robert se acercaron a nosotros con rapidez.
- ¿Estáis bien? – preguntó Kaly llorando.
- Sí, voy a coger algo de comer para Dawn, quédate con ella – dijo Evan soltando mi mano.
- Vale – contestó Kaly mientras me abrazaba. Tenía unas ganas horribles de llorar, pero el miedo no me dejaba desahogarme. Había descubierto que cuanto más sufriera la gente que estaba a mi alrededor, más fuerte me hacían, eso no era una buena señal. Shane entró por la puerta del comedor corriendo y se abalanzó sobre mí.
- ¿Estás bien? ¿Te han hecho daño? – preguntó mientras tomaba mi cara entre sus manos y la levantaba para mirarme a los ojos, se suponía que nosotros estábamos enfadados, o así queríamos que lo creyeran Nicky y Evan, así que me aparté de Shane fulminándole con la mirada, el entendió el gesto y agachó la cabeza moviéndose rápidamente al lado de Nicky.
- Estoy bien – les dije a todos – me voy a ir a la cama.
- Está en estado de shock, no os preocupéis, yo me quedaré con ella, es también mi habitación – dijo Evan, que se había situado detrás de Robert. Decidí tomar el toro por los cuernos y representar mejor mi papel, Nicky estaba fulminando a Shane con la mirada y torciendo el morro disgustada por lo que acababa de hacer, no podía arriesgarme a tirar a la basura estos meses en los que Shane había intentado ganársela. Me acerqué a Evan y le abracé, él me tomó entre sus brazos y besó mi cabeza con cariño, levanté mi rostro y encontré sus labios, al principio sorprendidos no reaccionaron pero luego me besaron con una ternura que jamás hubiese pensado que sintiera un traidor, el beso que en un principio había sido premeditado para mostrarle a Evan mi confianza y a Nicky que no estaba interesada en Shane, se había convertido ahora en un fuerte sentimiento, algo que no podía explicarse con otra cosa que cariño, aunque sabía en el fondo de mi corazón y de mi conciencia que jamás iba a amar a nadie tanto como amaba a Shane, también sabía que había mucha ternura entre Evan y yo, por eso me dolió mucho más su traición y mi sentimiento de rencor hizo que me fallaran las fuerzas y que mis rodillas no me sujetaran. Evan me sostuvo antes de caer al suelo.
Pude ver por el rabillo del ojo como Shane bajaba la cabeza enfadado pero satisfecho por mi actuación, luego se marchó de regreso al comedor, una punzada de arrepentimiento se apoderó de mí y me separé de Evan, sabía que había hecho lo correcto, que había fortalecido la confianza de Evan en mí, pero eso no significaba que tuviera que sentirme bien y no como una traidora más.
Nos despedimos de Kaly y de los dos chicos nuevos y subimos a nuestra habitación, Evan había cogido un bocadillo para mí y una pequeña botella de plástico con sangre para él.
- ¿Te encuentras mejor? – me preguntó mientras se sentaba en mi cama y me hacía gestos para que me uniera a él.
- Sí, estoy mucho mejor – no le estaba mintiendo. A medida que pasaban los minutos me encontraba menos traumatizada y más poderosa, el poder empezaba a resultarme embriagador, ¿Qué sucedería si fuera más poderosa que la Dama Negra? ¿Podría derrotarla y hacerme con su trono? ¿De dónde había venido semejante pensamiento?, yo jamás querría ese trono, ni desearía tomar su relevo. ¿Era posible que el poder me estuviera corrompiendo? No quise pensar más en esas cosas, no era el momento adecuado. Me senté al lado de Evan y comencé a devorar mi bocadillo, no supe el hambre que tenía hasta que no mordí el primer trozo.
- ¿Te has quedado con hambre? – me preguntó Evan mirándome sorprendido.
- No, ¿y tú? – me había quedado demasiado llena y pensar en comer algo más me revolvía el estomago.
- Yo sí, pero no voy a bajar otra vez, me quedo contigo – dijo mirándome fijamente a los ojos, sabía que esperaba una explicación por ese beso que le había robado, pero en esos momento no podía dársela.
- Robuert me dio esta carta para ti – me dijo mientras me tendía un sobre rosa. Era una carta de mi madre.
Querida Dawn:
Nos reuniremos dentro de dos días en SubMundo, llegaré junto a los nuevos alumnos de la casa de Gaya, pronto podremos vernos y hablar.
Te quiere Loil.
Esto me resultaba cada vez más raro, no entendía por qué tenía tanta prisa mi madre en hablar conmigo, y me resultaba extraño que hiciera este viaje solo para eso, un escalofrío recorrió mi columna vertebral, algo extraño e incómodo había en esta visita, y cada vez me parecía más probable la idea del divorcio de mis padres, era lo único realmente importante que nos unía a todos, ¿Qué otra cosa podría ser?
Me metí en la cama inmediatamente después de que Evan se fuera a dar una ducha.
Creo que me quedé dormida antes de que Evan saliera del baño porque cuando abrí los ojos ya eran las cuatro de la tarde del día siguiente.
Hacía muchísimo frio y aunque sentía el cuerpo calentito de Evan que me abrazaba por detrás no podía evitar sentir escalofríos, me sentía mal por estar traicionado a Evan, y me sentía peor aún al pensar que dormía a mi lado. Hacía muchísimo frio y al levantar la cabeza para mirar por la ventana pude divisar que estaba nevando de forma exagerada ¿no han pensado nunca en poner calefacción en las habitaciones? El próximo día que viera a la directora le pediría un radiador eléctrico para mi dormitorio.
Sentí a Evan moverse y me di la vuelta para mirarle. Tuve que taparme la boca para evitar que se me escapara un grito. No era Evan quien me estaba abrazando, era Shane quien estaba conmigo en la cama.
- ¡¿Pero qué demonios haces aquí?! – Le grité mientras le zarandeaba para despertarle – ¿Dónde está Evan?
- Tranquila, a Evan lo requirió anoche la directora para hacer uno de sus misteriosos trabajitos, no ha regresado, por lo que me imagino que se habrá quedado oculto en otro sitio para pasar el día – me dijo mientras se estiraba sobre mi cama.
- ¿Qué haces aquí? – le pregunté sintiéndome cada vez más caliente.
- No soporto estar lejos de ti, anoche cuando me di cuenta de que Evan no iba a volver a la habitación decidí pasarme por aquí y dormir contigo, la última vez que lo hice estaba tan hambriento y frio que no pude disfrutarlo – me dijo con una enorme sonrisa en su rostro, luego abrió los brazos para que me acomodara entre ellos.
- Vas a fastidiar nuestra tapadera – le dije mientras me acomodaba bajo su brazo y me apretaba junto a él. Era tan suave y cálido que deseé poder quedarme así todo el día.
Mis hormonas también despertaron de su letargo cuando acaricié su pecho.
- Creo que tengo que marcharme – me dijo alzando la cabeza con expresión seria, mientras intentaba escuchar algo.
- ¿Qué sucede? – le pregunté incorporándome para dejarle salir de la cama.
- Nicky está dando voces y preguntando por mí – me dijo mientras me miraba sombrío – no puedo cagarla en esto, ¿lo entiendes? – preguntó con ansiedad.
- Tranquilo vete, pero no te acuestes con ella – dije sin poder evitar que salieran de mi boca las últimas palabras.
- No me acuesto con ella – dijo sonriéndome de forma arrogante mientras se terminaba de vestir – aunque todas lo desean – aclaró con un brillo pícaro en los ojos.
- Anda vete – le dije lanzándole la almohada y tumbándome otra vez en la cama – ¡engreído! – le grité antes de que cerrara la puerta al marcharse, juraría haberle oído reírse, pero todavía estaba bajo el influjo de la modorra y no podía asegurarlo.
jueves, 13 de agosto de 2009
sábado, 8 de agosto de 2009
Capitulo Cuatro
Me confundi al enumerar el capitulo, mil perdones.
Me sentí débil y entumecida, pero esta vez cuando me levanté del suelo mi cuerpo también me siguió, nunca me alegré tanto de tener un cuerpo como en ese momento ¿había sido un sueño? me preguntaba sintiéndome entumecida, solo hasta que oí los golpes y movimientos en la puerta estuve segura de que no lo había soñado.
La puerta se abrió y Shane entró como una bala, después me abrazó y me acunó contra su pecho mientras los demás se reunían a nuestro alrededor.
- Eso que has hecho es increíble – me dijo Evan apartándome del cálido cuerpo de Shane y abrazándome fuerte.
- Déjame darla un abrazo a mi también – dijo Kaly jalándome hacia ella y rompiendo a llorar – no has tenido muy preocupados – me dijo en el mismo tono que emplearía una madre cuando su hija llegara a casa demasiado tarde la noche del sábado.
- Lo siento chicos y muchas gracias por sacarme de aquí – les dije a todos, aunque mi mirada se fue directamente a la cara de alivio que tenía Shane, no me quitaba los ojos de encima.
- Tenemos que salir de aquí – dijo el práctico y sensato Evan.
Una vez estuvimos en el campus pude relajarme y respirar tranquila, bueno, al menos hasta que llegó Nicky dando voces.
- ¿Dónde narices te has metido? – preguntó la Barbie enfadada a Shane.
- Estaba dando un paseo – contestó Shane mientras se acercaba a ella y le pasaba un brazo por encima de los hombros, Evan me hizo lo mismo.
- No me vengas con esas chorradas, ¿Qué estabas haciendo con esa? – dijo Nicky girándose para señalarme.
- Dawn está conmigo – dijo Evan agachando su cabeza para darme un beso – sígueme el juego, pronto te lo explicaré – le dejé que me besara, aunque se excedió tanto que tuve que apartarle antes de que me quitara la ropa.
- Me explicarás esto y el comentario del otro día sobre mi virginidad – le dije entre dientes mientras le sonreía. Nicky se dio la vuelta mucho más convencida y feliz.
- Te lo explicaré todo cuando pagues tu apuesta – me susurró en el oído erizándome los pelos de la nuca.
- Pues esta noche pagaré mi deuda y tu darás las correspondientes explicaciones – no conseguía entender por qué Evan había salvado de esa manera el pellejo de Shane y la verdad era que me molestaba, si no hubiésemos hecho nada la Barbie tonta habría dejado de salir con Shane y yo estaría más feliz que una perdiz.
Llegamos a la casa justo a tiempo para la comida, habían pasado más de cinco horas desde que había salido de mi cuerpo y ya comenzaba a entrar en calor. Estaba tan hambrienta que me comí las lentejas y el filete de cerdo antes de que Kaly y Evan se terminaran su primera jarra de sangre.
Estaba nerviosa por el pago de la apuesta, además Evan había quedado en no cenar para que, según él, le sentara mejor. No me importaba mucho que me mordiera, me preocupaba más que termináramos saciando otras necesidades básicas más carnales.
Fui a ver a Agnes para comunicarle que no podría asistir a clases porque no me encontraba bien, ésta no puso ninguna pega y mientras Kaly se marchaba a sus dos últimas clases de defensa personal yo y Evan subimos a nuestro dormitorio.
Tenía mucho sueño y me sentía como si una apisonadora me hubiese pasado por encima, a partir de ese día llevaría siempre conmigo la piedra Suböt para remediar posibles envenenamientos y evitar así que quien la estuviera buscando supiera que la piedra iba andando de un lugar a otro en mis calcetines.
Me quedé dormida nada mas apoyar la cabeza contra la almohada, mi sueño fue realmente reparador, cuando Evan me despertó para bajar a cenar tan solo habían pasado tres horas desde que me había dormido, pero me sentía como si hubiesen sido ocho horas de sueño ininterrumpido.
- Tienes que bajar a cenar – me susurró al oído, estaba inclinado sobre mí con sus labios muy cerca de mi mejilla.
- Ok, ya voy – le dije incorporándome y bajándome de la cama – me voy a duchar primero.
- ¿Quieres que te acompañe? – no pude evitar mirarle con una sonrisa en la cara.
- ¿No te cansas nunca de intentarlo? – le pregunté divertida.
- Nunca - me contestó mientras se tumbaba en su cama con un libro.
Me di una ducha rápida y me puse unos vaqueros y una camiseta azul con el eslogan “Game Over” enmarcando mis pechos.
Le dije un adiós rápido a Evan y bajé corriendo a la cafetería, Kaly me esperaba sentada en nuestra mesa.
- ¿Cómo has dormido? –me preguntó algo preocupada.
- Muy bien, me siento como nueva – le dije mientras me acercaba al buffet para coger la hamburguesa de los martes, una vez me senté en la mesa, Kaly comenzó a disculparse.
- Siento mucho que tengas que pagar la apuesta por mi culpa, ¿no podíais haber apostado dinero como todo el mundo? – yo había confiado en ella más de lo que debería y eso había sido culpa mía y solo mía.
- No te agobies con esto, sabía a lo que me exponía al apostar, además tampoco es para tanto – le dije fingiendo tranquilidad.
- La verdad es que tienes razón, no es para tanto, Evan es un chico guapo – dijo mirándome sobre su vaso de sangre.
- Para el carro, solo me va a morder, no va a pasar nada mas – le dije fulminándola con la mirada.
- Si, de eso me encargaré yo – dijo la voz de Shane justo detrás de mí.
- ¿El qué? – pregunté atragantándome con la Coca-Cola.
- Que pienso estar presente – dijo éste sentándose a mi lado con su característico aire prepotente.
- ¡Ah no! Eso sí que no, nadie va a estar presente – dije clavando mis ojos en los suyos – ¿Quién coño te has creído tú que eres? ¿Mi novio? – además tú te estás tirando a Nicky y yo no digo nada, añadí silenciosamente en mi cabeza.
- Si no quieres que esté, es que tienes pensado algo más que pagar la apuesta – dijo enojado.
- No quiero que estés allí y punto, lo que pase entre Evan y yo no es de tu incumbencia al igual que lo que pasa entre Nicky y tu no es de la mía – le dije mientras bañaba en kétchup una patata frita.
- ¿Estás celosa verdad? ¿Por eso quieres estar con Evan, para darme celos? - ¿Realmente pensaba que era el ombligo del mundo?
- Eres un arrogante y un creído, no estaría con ningún hombre para darte celos, además ¿Por qué ibas a tener celos? tienes una novia muy guapa, algo estúpida, pero guapa – le dije cada vez mas cabreada, no podía entender a qué estaba jugando conmigo, primero me muestra su interés y preocupación y al momento siguiente se babosea con una rubia estúpida, si realmente me quisiera estaría saliendo conmigo y no con esa cretina.
- Yo solo te quiero… - Nicky corto la conversación desde detrás de la silla de Shane de la misma manera que había hecho él unos minutos antes.
- ¿Yo solo te quiero qué? – preguntó la bruja. Shane se giro a mirarla.
- Que yo solo te quiero pedir un favor – me dijo Shane volviendo a mirarme. Eso fue el colmo de la mentira, estaba segura de que iba a decirme que me quería, pero no es lo suficiente hombre para admitírselo a su novia – necesito unos apuntes de la clase de herbología – añadió frunciendo el ceño. Era un cobarde y me estaba haciendo daño estar siempre tan cerca de él y recibir sus malditos mensajes contradictorios, me quitaría a Shane Darkness de la cabeza y lo arrancaría de mi corazón, después lo pisotearía y me meraría encima.
- Me tengo que ir – le dije con una fingida sonrisa en mi cara – mañana te pasaré los apuntes.
Pude ver por el rabillo del ojo que Shane se levantaba para ir detrás de mí, pero Nicky le interceptó y metió su lengua dentro de la perfecta boca de Shane, incluso besándola no me quitaba un ojo de encima, si no le gusta esa chica ¿Por qué diablos está saliendo con ella?
Subí rápidamente la escalera hacia mi cuarto, la verdad es que lo único que quería es que este lio de la apuesta se terminara cuanto antes.
Evan me estaba esperando sentado sobre mi cama con solo un bóxer negro puesto, era una maldita escultura y mis amigas las hormonas revolotearon muy contentas de verle.
- ¿Hace falta que estés en calzoncillos para chuparme la sangre? – le pregunté fingiendo desinterés por su cuerpo, algo que me resultó de lo más complicado – bueno, no contestes – dije mientras me acercaba y desabrochaba mis vaqueros.
Cuando estuve en braguitas me tumbé temblando sobre la cama, no sabía si el mordisco en la femoral era lo que más me preocupaba o era tener la cara de un chico tan cerca de mis partes más intimas.
Evan no se demoró y se arrodilló sobre la cama a mis pies, pude ver su excitación presionando contra sus bonitos calzoncillos, aparté la vista de su cuerpo y me concentré en Inglaterra[1].
Abrió mis piernas y me tiró un poco hacia abajo, mientras se agachaba empezó a acariciarme el muslo, luego noté su respiración un poco más abajo de mi ingle y comencé a recibir sacudidas de excitación y locura, sabía que esto no era buena idea, sabía que acabaríamos acostándonos juntos y la verdad es que prefería que mi primera vez fuera con Shane, pero eso estaba fuera de lugar, el tenía novia y se acostaba con ella siempre que quería ¿Por qué no podía hacer yo lo mismo?¿por ser mujer?, mientras mi cerebro buscaba escusas para justificar el más que posible acto sexual que iba a suceder esta noche, sentí los afilados colmillos de Evan apretar fuerte contra mi muslo, me encogí esperando experimentar la punzada de dolor que había sentido la vez que Shane me había mordido, pero no sucedió, todo era placer, notaba como mi sangre salía de mis venas y entraba en su boca como un torrente de cálida excitación, tuve que reprimir el impulso de tocarme para que terminara mi tortura de placer, pero no pude evitar que un gemido ronco se escapara de mis labios. Evan se detuvo y lamió la herida para que se cerrara, después y sin invitación previa subió a besar mis labios.
Estaba encendida y nuestros besos eran cada vez más duros, me quitó la camiseta y el sujetador antes de que pudiera darme cuenta, los músculos de su espalda estaba tensos y fuertes recibiendo sacudidas de anticipación a través de mis caricias, por primera vez en mi vida iba a dejarme llevar por la lujuria, aunque sabía que tarde o temprano me terminaría arrepintiendo, Evan se arrancó, literalmente, los bóxer y pude ver con total esplendor toda su dulce longitud, la misma que mi cuerpo pedía a gritos en esos momentos.
- Creo que te va a doler – me susurró mientras deslizaba fuera mis braguitas azules
- Espero que no mucho – le dije mientras tiraba de él hacia mí para volver a saborear sus labios y sentir su suave piel desnuda sobre la mía.
- Dios mío, hacía muchos años que no me excitaba tanto con una mujer – dijo para el mismo - ¿estás segura de esto? – me preguntó
- Si, hazlo – le dije mientras le buscaba con mis caderas.
- Sé que estás enamorada de Shane – vale, eso me cortó un poco el rollo.
- ¿Y qué? El está con otra chica, no me pienso pasar la vida esperándole – podía sentir su miembro duro sobre mi abertura, pero todavía permanecía fuera de mi cuerpo y Evan estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no empujar -¿Qué ocurre?
- Shane está con Nicky por ordenes explícitas de la directora Black – me dijo mientras se apartaba un poco de mi – sabiendo eso ¿quieres que continuemos? – yo me había sorprendido más que si me hubiera dicho en ese momento que era gay.
- ¿Qué significa eso? ¿El beso y los comentarios sobre mi virginidad son para que Nicky piense que estoy contigo y no con Shane? – le pregunté mientras nos separábamos y nos metíamos entre las mantas. Ya no había excitación en ningún poro de mi piel y aunque él estaba desnudo muy pegado a mí, no sentía nada que no fuera sorpresa y furia.
- El padre de Nicky es un mandamás del consejo, la directora sospecha que es un traidor y que su hija lo está ayudando a facilitar nombres de alumnos poderosos a la Dama Negra, Shane está con ella para sonsacarle más información y conseguir pruebas tangibles para acusarle ante el consejo y la corte – me explicó Evan mientras yo me colocaba debajo de su hombro y me apretaba contra su pecho, ya no era ningún acto excitante, solo me estaba apoyando en un buen amigo, un buen amigo muy guapo y desnudo. Había parado a tiempo para desvelarme la verdad sobre la relación entre Nicky y Shane aunque yo sabía que se moría de ganas de acostarse conmigo, pudo más su increíble honestidad que su instinto. Eso me dijo mucho de qué clase de persona era Evan Shadows – yo salvé el culo de Shane convenciendo a Nicky de que estas liada conmigo, él lo estaba haciendo de pena y la chica es tonta, pero creo que no tanto como para no darse cuenta de que la están utilizado.
- Creo que no tengo palabras – le dije. Era verdad, no sabía qué narices decir, estábamos desnudos bajo dos mantas y nuestros cuerpos buscaban desesperadamente uno el calor del otro.
- Me muero de ganas de hacerte el amor hasta que amanezca, pero no puedo hacerlo si tú piensas en otro hombre – me dijo tristemente.
- En ningún momento había pensado en Shane, te lo prometo – era la mayor verdad del día, en ningún momento se me había pasado por la cabeza la imagen de Shane aunque es cierto que había deseado que mi primera vez fuera con él. Eso tenía que significar algo, ¿me había enamorado de Evan y no lo sabía?, creo que tengo un serio problema, ¿se puede amar a dos hombres a la vez?, no quería jugar con los sentimientos de Evan, así que tome la dura decisión de no acostarme con él, siempre había pensado que nuestra atracción era solo carnal pero hoy había abierto los ojos lo suficiente para darme cuenta de que no era solo física, también había sentimientos profundos que se habían forjado tan lentamente y tan despacio que no nos habíamos dado cuenta – creo que lo mejor será que piense acerca de todo lo que he descubierto y sentido a lo largo de día.
- Hay un pequeño problema – dijo Evan mientras bajaba su cara por la almohada y se quedaba a varios centímetros de mi rostro – no puedes permanecer virgen mucho más tiempo – eso me pilló totalmente desprevenida.
- ¿Por qué? – Pregunté atónita -¿qué hay de malo?
- ¿No has tenido durante estos últimos meses ataques extremos de lujuria? – me preguntó. Era cierto que mis hormonas se había sublevado desde que había cumplido los dieciocho años, pero no lo había achacado a nada profundo o místico, siempre había creído que eran cosas de la edad – ya sabes que las hadas alcanzan la madurez de sus poderes el día que pierden su…niñez y también cuando experimentan las alegrías y fatalidades de la vida, es decir, por lo que puedo observar de ti, siempre has vivido en una burbuja de indiferencia y felicidad, no has experimentado la pérdida de un ser querido, la ansiedad o el dolor causado por la ruptura de una relación amorosa, todas esas cosas hacen que tanto un ser humano como un hada evolucionen y maduren, tu todavía no has sentido nada de eso, por lo cual eres incapaz de desarrollarte y completarte – me aclaró mientras atrapaba mi mirada con la suya, yo sabía todo eso de la virginidad de las hadas y de su pequeña adicción al sexo una vez lo han probado, pero no tenía ni idea de todo lo demás, ¿era cierto que había vivido en una burbuja? Recordando paso a paso mi vida no tuve más remedio que reconocerme a mí misma que era cierto, y dentro de mi propia confusión, me di cuenta con asombro de que mis poderes se habían incrementado durante mis primeros días en SubMundo, la razón principal había sido sin lugar a dudas que antes de mi llegada al instituto había sufrido la “perdida” de Josh, ese había sido con diferencia el peor momento de mi vida. Asentí a Evan como respuesta para que prosiguiera – lo que hiciste esta tarde cuando saliste de tu cuerpo, fue lo que se denomina una proyección astral, si hubieras tenido tus poderes al completo podríamos haberte visto y oído, los demás poderes de banshee también se amplificarían.
- ¿Estás seguro de eso? – le pregunté pensativa.
- Si, es lo más probable – dijo sin apartar sus ojos de mi rostro – debes hacerlo lo antes posible para poder defenderte de cualquier enemigo, debes madurar.
- Sí, estoy de acuerdo – me oí decir – dame un par de días para pensarlo y aclarar algunas cosas.
- De acuerdo, pero no te demores demasiado – me dijo apartando su mirada - ¿te importaría que durmiera contigo esta noche? – me preguntó un poco avergonzado.
- No, pero antes de eso, mejor nos ponemos el pijama – le dije sonriendo. Evan era una buena persona, todavía no entendía como podía haberme llevado tan mal con él cuando le conocí. Esta noche había descubierto junto a muchas cosas, algo realmente importante, me había dado cuenta que Evan me gustaba más de lo que había pensado, aunque Shane también estaba fuertemente atado a mi corazón.
Un toqueteo de nudillos nos interrumpió cuando salíamos de la cama para vestirnos, Evan me hizo un gesto para que me quedara tapada en la cama, él se puso unos calzoncillos nuevos y un pantalón de pijama antes de abrir la puerta.
Una vez se abrió, Shane entró como una fiera en el dormitorio, Evan con resignación cerró la puerta mientras negaba con la cabeza en señal de desaprobación.
Shane se acercó a la cama donde yo estaba sentada y me olió, inspiró una fuerte bocanada de aire y luego relajó la tensión de sus músculos.
- Sigues virgen – dijo más para el mismo que a mí.
- Hola a ti también – dije con sarcasmo - ¿hay algún problema? – pregunté sonrojándome, no sabía si estaba furiosa o avergonzada.
- No ninguno – dijo observando el suelo de la habitación donde estaban mis braguitas, mi sujetador y los calzoncillos rajados de Evan - ¿Os he interrumpido? – preguntó con una sonrisa llena de satisfacción.
- En realidad no – dijo Evan mientras se acercaba a mi cama por el otro lado y se metía bajo las mantas.
- Sal de ahí – le ordenó Shane usando su don y con la voz repleta de ira. Evan obedeció la orden y se sentó en su propia cama confundido.
- No vuelvas a hacerme eso o me las pagas niñato – le dijo Evan mientras se levantaba de la cama y se metía en el baño.
- Ya sé por qué estas saliendo con Nicky – le dije fulminándole con la mirada – y lo sé porque Evan me lo ha contado, así que no vuelvas a hacerle eso – le exigí.
- No podía contarte nada – dijo mientras se sentaba sobre la cama con una expresión llena de alivio – tengo que hablar contigo en privado, es sobre Evan, hay algo que quiero que veas – me susurró al oído.
- ¿Qué pasa ahora? – pregunté malhumorada.
- Te lo mostraré cuando estés sola, es importante – dijo mientras se levantaba de la cama.
- Haz lo que quieras Shane – le dije mientras me arropaba mejor con las mantas. El se dio la vuelta y me besó, sin previo aviso sus labios estuvieron sobre los míos, él se reclinó sobre la cama para abrazarme, su beso mandó felicidad y regocijo a cada nervio de mi cuerpo. Me dejé llevar con un gemido con el que Shane estuvo a punto de perder el control y me besó con más ansia, pero Evan apareció en la habitación y Shane a regañadientes se apartó de mí y se marchó lanzándome una sonrisa muy arrogante y excitante.
Momentos después y antes de que fuera capaz de levantarme para vestirme, pasó algo realmente desagradable, un dolor intenso comenzó a recorrer mi cuerpo, esta vez no eran los sentimientos de otra persona, eran los míos y el dolor parecía reptar desde todas las partes de mi cuerpo en dirección a mi ojo, cuando todo el dolor se concentró allí, me oí dar un grito y alzar las manos para taparme la cara, el calvario que sentía en esos momentos me era realmente desconocido y con el paso de los segundos se volvía más insoportable. Me oí gritar varias veces más, el aterrador dolor recorría lentamente mi ojo derecho mandando pinchazos y calambres por todo mi cuerpo, pude escuchar como Evan se sentaba asustado a mi lado. El dolor era cada vez más desagradable, deseaba perder el conocimiento para no seguir experimentándolo, pero la tortura no cesaba ni me dejaba desmayarme, sentía como si alguien me estuviera sacando el ojo de su cuenca con un cuchillo romo.
Evan me abrazaba mientras yo seguía sufriendo, no lancé ningún grito más, ni siquiera mi cerebro era capaz de ordenar que mis cuerdas vocales funcionaran para poder chillar.
Poco a poco el dolor fue remitiendo y cada minuto que pasaba me encontraba mejor, empecé a volver a la realidad y noté que estaba en mi cama bajo las mantas y que Evan me sostenía.
Cuando el dolor remitió por completo tuve miedo de quitar las manos de mi cara y descubrir la más que posible ceguera que el dolor me habría causado. Despacio quité mis manos y miré directamente a la cara de Evan, estaba pálido y asustado.
- ¿Qué demonios te ha pasado? – me preguntó mientras me acariciaba el pelo y lo apartaba fuera de mi rostro. Se detuvo bruscamente y me miró fijamente agrandando los ojos.
- ¿Qué pasa? – pregunté asustada y desorientada.
- ¡Tu dövme se mueve! – me dejó de piedra ¿mi dövme? Estaba en el ojo que me había dolido. Me levante deprisa y trastabillando de la cama sin importarme la desnudez y fui corriendo al baño. Me enrollé en una toalla antes de mirarme al espejo.
Allí estaba, mi dövme se movía como el de la mayoría de las hadas. Una sensación de alegría y desconcierto inundó mis pensamientos, ¿estaba madurando? O ¿había sido una coincidencia?, ser una criatura sobrenatural me había enseñado a no creer en las coincidencias. Las pequeñas ramas rojas con sus respectivas florecitas se movían de manera rítmica e hipnotizante, ¿significaba esto que podía utilizar la ilusión para ocultar mis rasgos? Tenía que probarlo, pero ahora estaba exhausta y desorientada.
Evan apareció en el cuarto de baño y se situó, mucho más calmado y feliz, justo detrás de mí, miré el reflejo de sus ojos azules y pude ver felicidad y asombro en su expresión, me di la vuelta y le abracé, me recogió entre sus brazos y estuvimos en silencio abrazados durante varios minutos.
- ¿Sigue en pie lo de dormir? – preguntó mientras me sonreía y me conducía al dormitorio.
- Sí, pero solo dormir – Evan se rió y me lanzó una camiseta suya que estaba encima de la cama.
- Ponte esto antes de meterte conmigo en la cama o no creo que sea capaz de parar una segunda vez – dijo mientras se metía bajo mis mantas y bostezaba - esta noche me has dado un susto de muerte, llegué a pensar que te estabas transformando – me dijo preocupado. La verdad es que yo también había pensado en eso durante un momento de mi terrorífico sufrimiento.
- Daremos gracias a Érebo de que fuera una falsa alarma – le dije mientras me ponía unas braguitas y deslizaba con cuidado la camiseta para que no se me vieran los pechos, una estupidez si tenemos en cuenta que él ha sido el único chico que me ha visto completamente desnuda.
Dormí toda la noche (bueno, día) de un tirón, estaba muy cansada y dormir con un cuerpo calentito a tu lado es como un bálsamo en estos días de duro invierno.
No debí de moverme en toda la noche porque cuando desperté seguía en los brazos de Evan en la misma postura en la que me había quedado dormida.
A partir de ese día sería una nueva Dawn, más fuerte y madura, lo primero que tenía que hacer era evitar a Shane y su “novia” para evitar que la cagara con su misión y la Barbie tonta se diera cuenta de lo que sentíamos el uno por el otro.
[1] Antiguamente estaba mal visto que las mujeres inglesas disfrutaran del sexo y siempre se decía que había que concentrarse en la madre patria.
La puerta se abrió y Shane entró como una bala, después me abrazó y me acunó contra su pecho mientras los demás se reunían a nuestro alrededor.
- Eso que has hecho es increíble – me dijo Evan apartándome del cálido cuerpo de Shane y abrazándome fuerte.
- Déjame darla un abrazo a mi también – dijo Kaly jalándome hacia ella y rompiendo a llorar – no has tenido muy preocupados – me dijo en el mismo tono que emplearía una madre cuando su hija llegara a casa demasiado tarde la noche del sábado.
- Lo siento chicos y muchas gracias por sacarme de aquí – les dije a todos, aunque mi mirada se fue directamente a la cara de alivio que tenía Shane, no me quitaba los ojos de encima.
- Tenemos que salir de aquí – dijo el práctico y sensato Evan.
Una vez estuvimos en el campus pude relajarme y respirar tranquila, bueno, al menos hasta que llegó Nicky dando voces.
- ¿Dónde narices te has metido? – preguntó la Barbie enfadada a Shane.
- Estaba dando un paseo – contestó Shane mientras se acercaba a ella y le pasaba un brazo por encima de los hombros, Evan me hizo lo mismo.
- No me vengas con esas chorradas, ¿Qué estabas haciendo con esa? – dijo Nicky girándose para señalarme.
- Dawn está conmigo – dijo Evan agachando su cabeza para darme un beso – sígueme el juego, pronto te lo explicaré – le dejé que me besara, aunque se excedió tanto que tuve que apartarle antes de que me quitara la ropa.
- Me explicarás esto y el comentario del otro día sobre mi virginidad – le dije entre dientes mientras le sonreía. Nicky se dio la vuelta mucho más convencida y feliz.
- Te lo explicaré todo cuando pagues tu apuesta – me susurró en el oído erizándome los pelos de la nuca.
- Pues esta noche pagaré mi deuda y tu darás las correspondientes explicaciones – no conseguía entender por qué Evan había salvado de esa manera el pellejo de Shane y la verdad era que me molestaba, si no hubiésemos hecho nada la Barbie tonta habría dejado de salir con Shane y yo estaría más feliz que una perdiz.
Llegamos a la casa justo a tiempo para la comida, habían pasado más de cinco horas desde que había salido de mi cuerpo y ya comenzaba a entrar en calor. Estaba tan hambrienta que me comí las lentejas y el filete de cerdo antes de que Kaly y Evan se terminaran su primera jarra de sangre.
Estaba nerviosa por el pago de la apuesta, además Evan había quedado en no cenar para que, según él, le sentara mejor. No me importaba mucho que me mordiera, me preocupaba más que termináramos saciando otras necesidades básicas más carnales.
Fui a ver a Agnes para comunicarle que no podría asistir a clases porque no me encontraba bien, ésta no puso ninguna pega y mientras Kaly se marchaba a sus dos últimas clases de defensa personal yo y Evan subimos a nuestro dormitorio.
Tenía mucho sueño y me sentía como si una apisonadora me hubiese pasado por encima, a partir de ese día llevaría siempre conmigo la piedra Suböt para remediar posibles envenenamientos y evitar así que quien la estuviera buscando supiera que la piedra iba andando de un lugar a otro en mis calcetines.
Me quedé dormida nada mas apoyar la cabeza contra la almohada, mi sueño fue realmente reparador, cuando Evan me despertó para bajar a cenar tan solo habían pasado tres horas desde que me había dormido, pero me sentía como si hubiesen sido ocho horas de sueño ininterrumpido.
- Tienes que bajar a cenar – me susurró al oído, estaba inclinado sobre mí con sus labios muy cerca de mi mejilla.
- Ok, ya voy – le dije incorporándome y bajándome de la cama – me voy a duchar primero.
- ¿Quieres que te acompañe? – no pude evitar mirarle con una sonrisa en la cara.
- ¿No te cansas nunca de intentarlo? – le pregunté divertida.
- Nunca - me contestó mientras se tumbaba en su cama con un libro.
Me di una ducha rápida y me puse unos vaqueros y una camiseta azul con el eslogan “Game Over” enmarcando mis pechos.
Le dije un adiós rápido a Evan y bajé corriendo a la cafetería, Kaly me esperaba sentada en nuestra mesa.
- ¿Cómo has dormido? –me preguntó algo preocupada.
- Muy bien, me siento como nueva – le dije mientras me acercaba al buffet para coger la hamburguesa de los martes, una vez me senté en la mesa, Kaly comenzó a disculparse.
- Siento mucho que tengas que pagar la apuesta por mi culpa, ¿no podíais haber apostado dinero como todo el mundo? – yo había confiado en ella más de lo que debería y eso había sido culpa mía y solo mía.
- No te agobies con esto, sabía a lo que me exponía al apostar, además tampoco es para tanto – le dije fingiendo tranquilidad.
- La verdad es que tienes razón, no es para tanto, Evan es un chico guapo – dijo mirándome sobre su vaso de sangre.
- Para el carro, solo me va a morder, no va a pasar nada mas – le dije fulminándola con la mirada.
- Si, de eso me encargaré yo – dijo la voz de Shane justo detrás de mí.
- ¿El qué? – pregunté atragantándome con la Coca-Cola.
- Que pienso estar presente – dijo éste sentándose a mi lado con su característico aire prepotente.
- ¡Ah no! Eso sí que no, nadie va a estar presente – dije clavando mis ojos en los suyos – ¿Quién coño te has creído tú que eres? ¿Mi novio? – además tú te estás tirando a Nicky y yo no digo nada, añadí silenciosamente en mi cabeza.
- Si no quieres que esté, es que tienes pensado algo más que pagar la apuesta – dijo enojado.
- No quiero que estés allí y punto, lo que pase entre Evan y yo no es de tu incumbencia al igual que lo que pasa entre Nicky y tu no es de la mía – le dije mientras bañaba en kétchup una patata frita.
- ¿Estás celosa verdad? ¿Por eso quieres estar con Evan, para darme celos? - ¿Realmente pensaba que era el ombligo del mundo?
- Eres un arrogante y un creído, no estaría con ningún hombre para darte celos, además ¿Por qué ibas a tener celos? tienes una novia muy guapa, algo estúpida, pero guapa – le dije cada vez mas cabreada, no podía entender a qué estaba jugando conmigo, primero me muestra su interés y preocupación y al momento siguiente se babosea con una rubia estúpida, si realmente me quisiera estaría saliendo conmigo y no con esa cretina.
- Yo solo te quiero… - Nicky corto la conversación desde detrás de la silla de Shane de la misma manera que había hecho él unos minutos antes.
- ¿Yo solo te quiero qué? – preguntó la bruja. Shane se giro a mirarla.
- Que yo solo te quiero pedir un favor – me dijo Shane volviendo a mirarme. Eso fue el colmo de la mentira, estaba segura de que iba a decirme que me quería, pero no es lo suficiente hombre para admitírselo a su novia – necesito unos apuntes de la clase de herbología – añadió frunciendo el ceño. Era un cobarde y me estaba haciendo daño estar siempre tan cerca de él y recibir sus malditos mensajes contradictorios, me quitaría a Shane Darkness de la cabeza y lo arrancaría de mi corazón, después lo pisotearía y me meraría encima.
- Me tengo que ir – le dije con una fingida sonrisa en mi cara – mañana te pasaré los apuntes.
Pude ver por el rabillo del ojo que Shane se levantaba para ir detrás de mí, pero Nicky le interceptó y metió su lengua dentro de la perfecta boca de Shane, incluso besándola no me quitaba un ojo de encima, si no le gusta esa chica ¿Por qué diablos está saliendo con ella?
Subí rápidamente la escalera hacia mi cuarto, la verdad es que lo único que quería es que este lio de la apuesta se terminara cuanto antes.
Evan me estaba esperando sentado sobre mi cama con solo un bóxer negro puesto, era una maldita escultura y mis amigas las hormonas revolotearon muy contentas de verle.
- ¿Hace falta que estés en calzoncillos para chuparme la sangre? – le pregunté fingiendo desinterés por su cuerpo, algo que me resultó de lo más complicado – bueno, no contestes – dije mientras me acercaba y desabrochaba mis vaqueros.
Cuando estuve en braguitas me tumbé temblando sobre la cama, no sabía si el mordisco en la femoral era lo que más me preocupaba o era tener la cara de un chico tan cerca de mis partes más intimas.
Evan no se demoró y se arrodilló sobre la cama a mis pies, pude ver su excitación presionando contra sus bonitos calzoncillos, aparté la vista de su cuerpo y me concentré en Inglaterra[1].
Abrió mis piernas y me tiró un poco hacia abajo, mientras se agachaba empezó a acariciarme el muslo, luego noté su respiración un poco más abajo de mi ingle y comencé a recibir sacudidas de excitación y locura, sabía que esto no era buena idea, sabía que acabaríamos acostándonos juntos y la verdad es que prefería que mi primera vez fuera con Shane, pero eso estaba fuera de lugar, el tenía novia y se acostaba con ella siempre que quería ¿Por qué no podía hacer yo lo mismo?¿por ser mujer?, mientras mi cerebro buscaba escusas para justificar el más que posible acto sexual que iba a suceder esta noche, sentí los afilados colmillos de Evan apretar fuerte contra mi muslo, me encogí esperando experimentar la punzada de dolor que había sentido la vez que Shane me había mordido, pero no sucedió, todo era placer, notaba como mi sangre salía de mis venas y entraba en su boca como un torrente de cálida excitación, tuve que reprimir el impulso de tocarme para que terminara mi tortura de placer, pero no pude evitar que un gemido ronco se escapara de mis labios. Evan se detuvo y lamió la herida para que se cerrara, después y sin invitación previa subió a besar mis labios.
Estaba encendida y nuestros besos eran cada vez más duros, me quitó la camiseta y el sujetador antes de que pudiera darme cuenta, los músculos de su espalda estaba tensos y fuertes recibiendo sacudidas de anticipación a través de mis caricias, por primera vez en mi vida iba a dejarme llevar por la lujuria, aunque sabía que tarde o temprano me terminaría arrepintiendo, Evan se arrancó, literalmente, los bóxer y pude ver con total esplendor toda su dulce longitud, la misma que mi cuerpo pedía a gritos en esos momentos.
- Creo que te va a doler – me susurró mientras deslizaba fuera mis braguitas azules
- Espero que no mucho – le dije mientras tiraba de él hacia mí para volver a saborear sus labios y sentir su suave piel desnuda sobre la mía.
- Dios mío, hacía muchos años que no me excitaba tanto con una mujer – dijo para el mismo - ¿estás segura de esto? – me preguntó
- Si, hazlo – le dije mientras le buscaba con mis caderas.
- Sé que estás enamorada de Shane – vale, eso me cortó un poco el rollo.
- ¿Y qué? El está con otra chica, no me pienso pasar la vida esperándole – podía sentir su miembro duro sobre mi abertura, pero todavía permanecía fuera de mi cuerpo y Evan estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no empujar -¿Qué ocurre?
- Shane está con Nicky por ordenes explícitas de la directora Black – me dijo mientras se apartaba un poco de mi – sabiendo eso ¿quieres que continuemos? – yo me había sorprendido más que si me hubiera dicho en ese momento que era gay.
- ¿Qué significa eso? ¿El beso y los comentarios sobre mi virginidad son para que Nicky piense que estoy contigo y no con Shane? – le pregunté mientras nos separábamos y nos metíamos entre las mantas. Ya no había excitación en ningún poro de mi piel y aunque él estaba desnudo muy pegado a mí, no sentía nada que no fuera sorpresa y furia.
- El padre de Nicky es un mandamás del consejo, la directora sospecha que es un traidor y que su hija lo está ayudando a facilitar nombres de alumnos poderosos a la Dama Negra, Shane está con ella para sonsacarle más información y conseguir pruebas tangibles para acusarle ante el consejo y la corte – me explicó Evan mientras yo me colocaba debajo de su hombro y me apretaba contra su pecho, ya no era ningún acto excitante, solo me estaba apoyando en un buen amigo, un buen amigo muy guapo y desnudo. Había parado a tiempo para desvelarme la verdad sobre la relación entre Nicky y Shane aunque yo sabía que se moría de ganas de acostarse conmigo, pudo más su increíble honestidad que su instinto. Eso me dijo mucho de qué clase de persona era Evan Shadows – yo salvé el culo de Shane convenciendo a Nicky de que estas liada conmigo, él lo estaba haciendo de pena y la chica es tonta, pero creo que no tanto como para no darse cuenta de que la están utilizado.
- Creo que no tengo palabras – le dije. Era verdad, no sabía qué narices decir, estábamos desnudos bajo dos mantas y nuestros cuerpos buscaban desesperadamente uno el calor del otro.
- Me muero de ganas de hacerte el amor hasta que amanezca, pero no puedo hacerlo si tú piensas en otro hombre – me dijo tristemente.
- En ningún momento había pensado en Shane, te lo prometo – era la mayor verdad del día, en ningún momento se me había pasado por la cabeza la imagen de Shane aunque es cierto que había deseado que mi primera vez fuera con él. Eso tenía que significar algo, ¿me había enamorado de Evan y no lo sabía?, creo que tengo un serio problema, ¿se puede amar a dos hombres a la vez?, no quería jugar con los sentimientos de Evan, así que tome la dura decisión de no acostarme con él, siempre había pensado que nuestra atracción era solo carnal pero hoy había abierto los ojos lo suficiente para darme cuenta de que no era solo física, también había sentimientos profundos que se habían forjado tan lentamente y tan despacio que no nos habíamos dado cuenta – creo que lo mejor será que piense acerca de todo lo que he descubierto y sentido a lo largo de día.
- Hay un pequeño problema – dijo Evan mientras bajaba su cara por la almohada y se quedaba a varios centímetros de mi rostro – no puedes permanecer virgen mucho más tiempo – eso me pilló totalmente desprevenida.
- ¿Por qué? – Pregunté atónita -¿qué hay de malo?
- ¿No has tenido durante estos últimos meses ataques extremos de lujuria? – me preguntó. Era cierto que mis hormonas se había sublevado desde que había cumplido los dieciocho años, pero no lo había achacado a nada profundo o místico, siempre había creído que eran cosas de la edad – ya sabes que las hadas alcanzan la madurez de sus poderes el día que pierden su…niñez y también cuando experimentan las alegrías y fatalidades de la vida, es decir, por lo que puedo observar de ti, siempre has vivido en una burbuja de indiferencia y felicidad, no has experimentado la pérdida de un ser querido, la ansiedad o el dolor causado por la ruptura de una relación amorosa, todas esas cosas hacen que tanto un ser humano como un hada evolucionen y maduren, tu todavía no has sentido nada de eso, por lo cual eres incapaz de desarrollarte y completarte – me aclaró mientras atrapaba mi mirada con la suya, yo sabía todo eso de la virginidad de las hadas y de su pequeña adicción al sexo una vez lo han probado, pero no tenía ni idea de todo lo demás, ¿era cierto que había vivido en una burbuja? Recordando paso a paso mi vida no tuve más remedio que reconocerme a mí misma que era cierto, y dentro de mi propia confusión, me di cuenta con asombro de que mis poderes se habían incrementado durante mis primeros días en SubMundo, la razón principal había sido sin lugar a dudas que antes de mi llegada al instituto había sufrido la “perdida” de Josh, ese había sido con diferencia el peor momento de mi vida. Asentí a Evan como respuesta para que prosiguiera – lo que hiciste esta tarde cuando saliste de tu cuerpo, fue lo que se denomina una proyección astral, si hubieras tenido tus poderes al completo podríamos haberte visto y oído, los demás poderes de banshee también se amplificarían.
- ¿Estás seguro de eso? – le pregunté pensativa.
- Si, es lo más probable – dijo sin apartar sus ojos de mi rostro – debes hacerlo lo antes posible para poder defenderte de cualquier enemigo, debes madurar.
- Sí, estoy de acuerdo – me oí decir – dame un par de días para pensarlo y aclarar algunas cosas.
- De acuerdo, pero no te demores demasiado – me dijo apartando su mirada - ¿te importaría que durmiera contigo esta noche? – me preguntó un poco avergonzado.
- No, pero antes de eso, mejor nos ponemos el pijama – le dije sonriendo. Evan era una buena persona, todavía no entendía como podía haberme llevado tan mal con él cuando le conocí. Esta noche había descubierto junto a muchas cosas, algo realmente importante, me había dado cuenta que Evan me gustaba más de lo que había pensado, aunque Shane también estaba fuertemente atado a mi corazón.
Un toqueteo de nudillos nos interrumpió cuando salíamos de la cama para vestirnos, Evan me hizo un gesto para que me quedara tapada en la cama, él se puso unos calzoncillos nuevos y un pantalón de pijama antes de abrir la puerta.
Una vez se abrió, Shane entró como una fiera en el dormitorio, Evan con resignación cerró la puerta mientras negaba con la cabeza en señal de desaprobación.
Shane se acercó a la cama donde yo estaba sentada y me olió, inspiró una fuerte bocanada de aire y luego relajó la tensión de sus músculos.
- Sigues virgen – dijo más para el mismo que a mí.
- Hola a ti también – dije con sarcasmo - ¿hay algún problema? – pregunté sonrojándome, no sabía si estaba furiosa o avergonzada.
- No ninguno – dijo observando el suelo de la habitación donde estaban mis braguitas, mi sujetador y los calzoncillos rajados de Evan - ¿Os he interrumpido? – preguntó con una sonrisa llena de satisfacción.
- En realidad no – dijo Evan mientras se acercaba a mi cama por el otro lado y se metía bajo las mantas.
- Sal de ahí – le ordenó Shane usando su don y con la voz repleta de ira. Evan obedeció la orden y se sentó en su propia cama confundido.
- No vuelvas a hacerme eso o me las pagas niñato – le dijo Evan mientras se levantaba de la cama y se metía en el baño.
- Ya sé por qué estas saliendo con Nicky – le dije fulminándole con la mirada – y lo sé porque Evan me lo ha contado, así que no vuelvas a hacerle eso – le exigí.
- No podía contarte nada – dijo mientras se sentaba sobre la cama con una expresión llena de alivio – tengo que hablar contigo en privado, es sobre Evan, hay algo que quiero que veas – me susurró al oído.
- ¿Qué pasa ahora? – pregunté malhumorada.
- Te lo mostraré cuando estés sola, es importante – dijo mientras se levantaba de la cama.
- Haz lo que quieras Shane – le dije mientras me arropaba mejor con las mantas. El se dio la vuelta y me besó, sin previo aviso sus labios estuvieron sobre los míos, él se reclinó sobre la cama para abrazarme, su beso mandó felicidad y regocijo a cada nervio de mi cuerpo. Me dejé llevar con un gemido con el que Shane estuvo a punto de perder el control y me besó con más ansia, pero Evan apareció en la habitación y Shane a regañadientes se apartó de mí y se marchó lanzándome una sonrisa muy arrogante y excitante.
Momentos después y antes de que fuera capaz de levantarme para vestirme, pasó algo realmente desagradable, un dolor intenso comenzó a recorrer mi cuerpo, esta vez no eran los sentimientos de otra persona, eran los míos y el dolor parecía reptar desde todas las partes de mi cuerpo en dirección a mi ojo, cuando todo el dolor se concentró allí, me oí dar un grito y alzar las manos para taparme la cara, el calvario que sentía en esos momentos me era realmente desconocido y con el paso de los segundos se volvía más insoportable. Me oí gritar varias veces más, el aterrador dolor recorría lentamente mi ojo derecho mandando pinchazos y calambres por todo mi cuerpo, pude escuchar como Evan se sentaba asustado a mi lado. El dolor era cada vez más desagradable, deseaba perder el conocimiento para no seguir experimentándolo, pero la tortura no cesaba ni me dejaba desmayarme, sentía como si alguien me estuviera sacando el ojo de su cuenca con un cuchillo romo.
Evan me abrazaba mientras yo seguía sufriendo, no lancé ningún grito más, ni siquiera mi cerebro era capaz de ordenar que mis cuerdas vocales funcionaran para poder chillar.
Poco a poco el dolor fue remitiendo y cada minuto que pasaba me encontraba mejor, empecé a volver a la realidad y noté que estaba en mi cama bajo las mantas y que Evan me sostenía.
Cuando el dolor remitió por completo tuve miedo de quitar las manos de mi cara y descubrir la más que posible ceguera que el dolor me habría causado. Despacio quité mis manos y miré directamente a la cara de Evan, estaba pálido y asustado.
- ¿Qué demonios te ha pasado? – me preguntó mientras me acariciaba el pelo y lo apartaba fuera de mi rostro. Se detuvo bruscamente y me miró fijamente agrandando los ojos.
- ¿Qué pasa? – pregunté asustada y desorientada.
- ¡Tu dövme se mueve! – me dejó de piedra ¿mi dövme? Estaba en el ojo que me había dolido. Me levante deprisa y trastabillando de la cama sin importarme la desnudez y fui corriendo al baño. Me enrollé en una toalla antes de mirarme al espejo.
Allí estaba, mi dövme se movía como el de la mayoría de las hadas. Una sensación de alegría y desconcierto inundó mis pensamientos, ¿estaba madurando? O ¿había sido una coincidencia?, ser una criatura sobrenatural me había enseñado a no creer en las coincidencias. Las pequeñas ramas rojas con sus respectivas florecitas se movían de manera rítmica e hipnotizante, ¿significaba esto que podía utilizar la ilusión para ocultar mis rasgos? Tenía que probarlo, pero ahora estaba exhausta y desorientada.
Evan apareció en el cuarto de baño y se situó, mucho más calmado y feliz, justo detrás de mí, miré el reflejo de sus ojos azules y pude ver felicidad y asombro en su expresión, me di la vuelta y le abracé, me recogió entre sus brazos y estuvimos en silencio abrazados durante varios minutos.
- ¿Sigue en pie lo de dormir? – preguntó mientras me sonreía y me conducía al dormitorio.
- Sí, pero solo dormir – Evan se rió y me lanzó una camiseta suya que estaba encima de la cama.
- Ponte esto antes de meterte conmigo en la cama o no creo que sea capaz de parar una segunda vez – dijo mientras se metía bajo mis mantas y bostezaba - esta noche me has dado un susto de muerte, llegué a pensar que te estabas transformando – me dijo preocupado. La verdad es que yo también había pensado en eso durante un momento de mi terrorífico sufrimiento.
- Daremos gracias a Érebo de que fuera una falsa alarma – le dije mientras me ponía unas braguitas y deslizaba con cuidado la camiseta para que no se me vieran los pechos, una estupidez si tenemos en cuenta que él ha sido el único chico que me ha visto completamente desnuda.
Dormí toda la noche (bueno, día) de un tirón, estaba muy cansada y dormir con un cuerpo calentito a tu lado es como un bálsamo en estos días de duro invierno.
No debí de moverme en toda la noche porque cuando desperté seguía en los brazos de Evan en la misma postura en la que me había quedado dormida.
A partir de ese día sería una nueva Dawn, más fuerte y madura, lo primero que tenía que hacer era evitar a Shane y su “novia” para evitar que la cagara con su misión y la Barbie tonta se diera cuenta de lo que sentíamos el uno por el otro.
[1] Antiguamente estaba mal visto que las mujeres inglesas disfrutaran del sexo y siempre se decía que había que concentrarse en la madre patria.
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