domingo, 16 de agosto de 2009

Capitulo Seis

Ese día se suspendieron las dos clases de defensa que había programadas para después de comer, a esa hora iban a celebrarse los dos funerales en las distintas casas, no había ido nunca a un funeral vampiro y no sabía que debía hacer o llevar puesto para esa terrible situación, cuando terminaran las clases de alquimia y herbología volvería a reunirme con Kaly y se lo preguntaría. Kaly se había saltado también las dos primeras clases, Lucía y ella eran muy buenas amigas y había decidido quedarse en su cuarto llorando su pérdida.
En clase de herbología volví a ver a Shane y me senté detrás de él y de Lucas, su compañero de mesa.
Al cabo de varios minutos Moira y Even entraron en el aula sonriéndome con malicia, hoy no estaba Kaly para refrenar sus insultos y sus desprecios, me tendría que conformar con ignorarlas.


- Que lástima querida hermana que no fueras tu uno de los muertos – dijo Moira mientras se sentaba frente a Shane sin mirarle. Éste se sobresaltó por la palabras de Moira, no sé si al enterarse de que ella era mi hermanastra o por la dureza de las misma.

- Es una lástima que no pueda gritarte – le dije mientras abría mi libro de “Plantas para Principiantes”. Lucas se dio la vuelta.

- ¿Es tu hermana? – me preguntó atónito, Shane también se había girado y me miraba sorprendido, no había desvelado semejante secreto a nadie excepto a Kaly y a Adam.

- Para mi desgracia, esa imbécil es mi hermanastra – les dije señalando a Moira con un dedo. Even arrugó el ceño y miró expectante a Moira para animarla a contraatacar.

- ¿A que no sabes a quien vi en mis vacaciones de invierno? – preguntó Moira feliz.

- ¿Qué vacaciones? – pregunté arrugando la frente, se suponía que no podíamos salir de SubMundo.

- ¿No te lo dije? – Espetó Moira fingiendo sorpresa – estuve seis días de permiso en casa – me dijo regocijándose por mi ignorancia. ¿La habían dejado salir de SubMundo? antes de que preguntara en voz alta, Lucas puso en mi mente la información que necesitaba para no parecer una imbécil. Lucas, aparte de tener pijamas demasiado extravagantes, también tenía ese don tan particular, podía comunicarse contigo sin tener que hablar.
Por lo visto existe un permiso de seis días para salir del instituto en caso de que los padres del alumno lo requieran para asistir a un Altorai. Un Altorai es una especie de fiesta que se realiza para que las hadas y los aluxes (así es como se les denomina a los hombres) jóvenes se conozcan, esto solo se hace una vez cada cuatro años y sirve para que encuentren pareja y conozcan a la gente que vive en otras colonias, gracias a Dios yo me había librado de asistir.

- ¿Y qué? – le pregunté confundida, ella sabía que a mí esa clase de fiestas me daban náuseas, ¿Por qué creía que me iba a enfadar o ponerme celosa?

- Vi a Josh – me dijo la muy puta con una sonrisa triunfal en su cara, no la quise dar el gusto de que pensara que podía sorprenderme lo que me iba a decir, así que ataque yo primero.

- Ya sé que está saliendo con una chica ¿y qué? Yo le rechacé, él puede hacer lo que quiera con su vida – dije. Moira no esperaba que yo lo supiera y se dio la vuelta enfadada para centrarse en su propio libro. Pude escuchar a Even susurrarle a Moira “¿por qué no le has dicho lo otro?” - Y esta contestó – “todavía no, en otro momento” eso sí que me preocupó, cuando Moira se guardaba algo “para otro momento”, era solo y exclusivamente porque quería soltarlo en el instante más indicado, eso solo significaba que lo diría en el momento en el que más daño te pudiera hacer.
La profesora Lawn entró en el aula y todos nos pusimos a trabajar con unas plantas que nos fue entregando.
La clase se me hizo realmente pesada hasta que llegamos a un tema que despertó mucho mi interés.
La profesora comenzó hablar sobre la planta de belladona y yo la busqué corriendo en mi libro. Había escuchado hablar sobre lo venenosa que podía llegar a ser esta planta, y algo extraño dentro de mí me decía que había sido con eso con lo que me habían drogado la noche de mi secuestro.
La belladona, de nombre científico, Atropa belladonna, es un arbusto resistente perenne, miembro de la familia Solanaceae. Es nativa de Europa, norte de África, y oeste de Asia, y se puede encontrar naturalizada en partes de Norteamérica.
Al igual que las Daturas o la Mandrágora. Estas plantas han sido objeto de creencias, leyendas y fábulas de todo tipo. Fue utilizada en el antiguo Egipto como narcótico, luego por los sirios para "alejar los pensamientos tristes", pero se difunde su uso en secreto por las brujas de la Edad Media.
Sus alcaloides, la convierten en una planta venenosa, capaz de provocar estados de coma o muerte en seres humanos y sobrenaturales. En dosis tóxicas provoca cuadros de delirio y alucinatorios en los humanos y los cambiaformas, sobre las hadas provoca una larga pérdida de conciencia y que sus poderes actúen por voluntad propia. Es mortal para los vampiros aunque sea administrada en bajas dosis, el único antídoto que puede contrarrestar sus efectos es la piedra Suböt o el elixir de la vida.
Estaba segura de que habían utilizado esa planta conmigo, así que la persona que lo había hecho sabía algo de herbología y tenía acceso a las plantas, no lo pensé dos veces y levanté la mano para preguntar sutilmente a la profesora Lawn.

- ¿Si Srta. Summer? – dijo mientras levantaba la vista del libro.

- Solo quería saber si tenía usted algún ejemplar de esta planta para poder verlo – dije con mi mejor sonrisa de chica buena.

- Hay solo dos ejemplares en SubMundo pero están bajo llave, son unas plantas muy peligrosas Srta. Summer ¿Por qué esta tan interesada? – me preguntó. Shane se dio la vuelta para mirarme y pude ver por su expresión que se acababa de dar cuenta del porqué de mi interés en saber si había belladona en el instituto.

- Solo pensé que quizás usted podría enseñarnos la planta, pero si no puede no pasa nada – dije.

- Algún día antes de que finalice el curso la traeré para que la veáis – dijo muy contenta por mi repentino interés en la botánica. En realidad lo que me había dicho era suficiente para que pudiera descartar como sospechosos a la mayoría de los estudiantes, si estaban guardadas bajo llave, quien las obtuvo solo podría ser alguien con un don que le permitiera entrar y salir sin ser visto y sin forzar la cerradura o alguien con autorización y llave, Evan encajaba totalmente en el perfil, además había tenido acceso a mi vaso en la fiesta.
La clase continuó con el aburrido monólogo de la profesora mientras todos rezábamos en silencio para que terminara ya la maldita hora de plantitas y raíces que no sirven para nada. Podrían hacerla más interesante trayendo las plantas más mortíferas y dándoselas a probar a Moira, pero por desgracia mis sueños no suelen cumplirse.
Después de salir de clase, Lucas y Shane me acompañaron por el campus hacia la casa de Érebo. Evan nos interceptó a mitad de camino, se acercó a nosotros y después de saludar a los dos chicos con la cabeza se situó a mi lado y me pasó el brazo por encima de los hombros, un extraño estremecimiento me recorrió el cuerpo al recordar que probablemente había sido él quien me había drogado, aunque tenía que tener un cómplice, pues estaba segura de que quien me había llevado al mugriento zulo no había sido él, realmente todos los que estaban ese día conmigo son sospechosos de haber metido el veneno en mi copa. Deje de darle vueltas a eso, me iba a provocar un terrible dolor de cabeza.


- La directora requiere tu presencia – me dijo Evan con una sonrisa tranquilizadora – esta noche debes hacer algo más de lo que tienes pensado. También quiere verte a ti – dijo mirando a Shane.

- ¿Qué? – pregunté si tener ni idea de a lo que se refería, esa noche tendría que coger al malnacido que me quería robar la piedra, pero me daba la impresión de que no era eso lo que tenía en mente.

- Vamos, te acompañaré – dicho eso Shane y yo nos despedimos de Lucas y nos marchamos con Evan, que todavía estaba agarrándome por los hombros, de reojo pude ver que Shane se revolvía cada vez más nervioso, rápidamente y con disimulo salí de entre sus brazos y caminé unos metros por delante de ellos.
Una vez llegamos al despacho, la directora Black nos esperaba sentada frente a su bonita mesa de madera, su preciosa melena dorada estaba atada con un moño muy moderno en la parte alta de su cabeza y vestía un traje de chaqueta rojo realmente cool que le daba un aire de ejecutiva muy sexy.

- Me alegro mucho por lo de su dövme – me dijo nada más sentarme frente a ella. Evan y Shane se sentaron uno a cada lado de mi butaca.

- Muchas gracias – le dije sonrojándome.

- Sr. Darkness, ha hecho un buen trabajo con Nicky Show, la están deteniendo en estos momentos – felicitó a Shane con una sonrisa de gratitud en su rostro y éste asintió con la cabeza, la directora prosiguió – os he reunido aquí para comentaros varias cosas, la primera es que quiero que sepáis que el consejo vampiro ha sido corrompido por las influencias de la Dama Negra, el Sr. Show no solo no ha sido detenido sino que ha sido nombrado vicepresidente de la cámara principal – todos nos quedamos perplejos ante esa noticia – esto solo significa que cada vez vamos a estar más solos, la casa de Érebo es la única organización vampiro que no pueden tocar, pero no sé por cuánto tiempo – aclaro con disgusto la directora – lo segundo más importante que tenía que comentaros trata de usted Srta. Summer, Evan me ha contado sus episodios de inmersión y telequinesis, créame estoy muy impresionada con usted – yo no sabía cómo preguntarlo sin parecer una idiota así que antes de que siguiera con su discurso la interrumpí.

- ¿Inmersión? – pregunté sonrojándome por segunda vez.

- Es cuando sientes las emociones y sentimientos de las personas introduciéndose dentro de ti y generando poder – aclaró Black

- Solo los sentimientos malos – le aclaré. En un principio esperé que me mirara asombrada y asustada, pero me miró como miraría una madre a una hija en el momento antes de salir por la puerta de su casa de camino a su primer baile de fin de curso.

- Eso es normal, los sentimientos desagradables son mucho más intensos que los agradables, pero además, siendo una banshee es lógico sentirse atraída por los sentimientos de pena y dolor, tu don es poder eliminar o aumentar esas emociones – no sabía decir si me dejó más tranquila o más confusa, pero la dejé proseguir con su discurso – Sr. Darkness, ¿podría leer esto? – la directora le entregó a Shane un libro que parecía tener muchos años, este lo abrió y comenzó a pasar las páginas sin detenerse en ninguna.

- No lo entiendo – dijo Shane sorprendido - ¿en qué idioma está? – preguntó

- Páseselo a la Srta. Summer – le indicó la directora. Yo cogí el libro y no pude entender la razón por la que Shane no podía leerlo.


- ¿Estás de broma? – Dije mirando atentamente a Shane - ¿Por qué dices que no puedes leerlo? ¡Esto está escrito en nuestro idioma!

- ¿Cómo ha dicho? – Preguntó Black con una increíble sonrisa en su rostro - ¿Puede leerlo sin problemas?

- Por supuesto – respondí cada vez mas confundida.

- Es usted la elegida por el Avatar, por lo tanto también es usted la portadora de la piedra – afirmó Black. Yo no respondí nada, me había delatado accidentalmente.

- Este libro es suyo – me dijo triunfal – espero que lo descifre y lo cuide como si fuera su tesoro más valioso, me costó mucho trabajo conseguirlo, es el libro que escribió Calisto de Hervás antes de morir a manos de la Dama Negra, él fue el último enviado por el ángel, aunque los oscuros preferimos llamarle Avatar, el termino ángel no le hace suficiente justicia – explicó la directora – en este libro están los conocimientos necesarios para destruir a la Dama, pero solo puedes descifrarlos tu. El Avatar te ha bendecido para que seas tú la que nos libere de la opresión de la Dama Negra - ¿Cómo? Pensé. Solo tenía dieciocho años y medio y todavía estaba acostumbrándome a mis nuevos poderes.

- ¿Qué ocurre si no soy capaz? ¿Si fracaso? – pregunté sintiendo el libro en mis manos cada vez más pesado.

- Entonces el Avatar tendrá que volver a elegir a otro para que culmine el trabajo – me lo dijo como si fuera lo más normal del mundo, por lo poco que había leído del ángel o Avatar, como demonios quieran llamarlo, sabía que no podía elegir a otra persona hasta que su anterior elección hubiese muerto y pasaran ciertos años.

- No fracasarás, yo estaré a tu lado – me dijo Evan sorprendiéndome.


- Yo también – dijo Shane rápidamente.

- Me temo Sr. Darkness que eso no sé si será posible – le dijo amablemente la Directora.

- ¿Por qué? – preguntó Shane tan sorprendido como yo.

- Este no es el momento adecuado para dar explicaciones – dijo la directora con su voz todavía amable y pacífica.
Shane quiso rebatir las opciones pero Black le hizo callar educadamente con un gesto de su mano.

- Estudie ese libro y descífrele antes de salir de SubMundo, fuera de estas paredes no podré protegeros a ninguno – dijo la directora levantándose e indicándonos el camino hacia la puerta de su despacho.
Una vez estuvimos de camino del comedor nos dimos cuenta de que nos habíamos perdido los funerales de nuestros compañeros, a mí me molestó un poco, pero la verdad es que me alegraba de no haber tenido que presenciar semejante horror, y ver a tantas personas sintiéndo pena y dolor… mi cuerpo se sacudió con placer, una parte de mis más bajos instintos deseaban haber podido absorber todo ese dolor y haberlo transformado en poder, otra parte de mí pensaba en que podía haber eliminado el dolor y el sufrimiento de los asistentes, esa revelación me resultó jodidamente confusa.
Camine en silencio hasta mi dormitorio, Shane y Evan me siguieron hasta la puerta.

- Voy a guardar el libro – les dije a ambos, que entraron en el dormitorio detrás de mí.


- ¿Qué piensas hacer? – preguntó Shane.

- Cargarme a esa zorra cuanto antes para poder empezar a vivir mi vida – dije enfadada. Estaba empezando a vivir cuando había llegado a SubMundo, ahora todo se torcía mucho más de lo que ya estaba. Evan empezó a reírse y sentí su sonido como una caricia, no pude evitar sonreírle. Shane hizo una mueca – mañana comenzaré a estudiar el libro este de instrucciones.

- Se llama manuscrito Voynich – aclaró Evan mientras se cambiaba de camiseta, el nombre que había dicho, me sonaba haberlo escuchado antes. Shane fue más rápido que yo.

- ¿No es el libro que robaron de la biblioteca de la universidad de Yale? – preguntó con asombro. Recordé en ese instante la notica que tanta gracia nos había hecho - ¿así que para eso estaba de viaje la directora? – siguió insinuando Shane.

- Si – dijo Evan tajante, estaba claro que no quería hablar del tema.

- Bueno olvidémonos de eso y pensemos en un plan para esta noche – dije mientras me lanzaba de espaldas a la cama y evitaba que hablaran del por qué la directora había insinuado que Shane no podría ayudarme con lo del libro - ¿Cómo podemos coger a ese cabrón? – les pregunté, Shane y Evan se sentaron a ambos lados de mi cama. Incómoda, me incorporé y me quedé sentada entre ellos.

- Yo creo que deberíamos hacer lo que dice en la nota pero en vez de con la piedra original, hacerlo con una copia – dijo Evan mientras sonreía triunfal.


- ¿De dónde demonios sacamos una copia? – preguntó Shane.

- Yo mismo seré la copia – dijo Evan mucho más contento. Era una idea genial, cuando el secuestrador le cogiera, Evan se materializaría y le rompería el cuello.

- ¡Magnífico! – grité mientras saltaba fuera de la cama. La testosterona comenzaba a inundar el ambiente, Shane y Evan se miraban como gatos a punto de saltar el uno sobre el otro, estaba segura en ese momento que aunque me quitara la camiseta no dejarían de mirarse.

- Evan, ¿Qué necesitas? – pregunté para romper esa atmósfera tensa que se había formado.

- A ti – contesto sin pensar. Me puse colorada de vergüenza y noté como la energía revoloteaba por todo el dormitorio.

- Chicos, o paráis esto o me marcho yo sola – esas fueron las palabras mágicas y los dos dejaron de observarse como depredadores, luego me fulminaron con sus miradas.

- Bueno, lo primero es ir a cenar y después a media noche me transformo en la piedra y me lanzas a la oscuridad del jardín de Gaya, luego os marcháis y me esperáis aquí, en el dormitorio – dijo Evan levantándose y abriendo la puerta para ir al comedor.
Shane y yo estuvimos de acuerdo con el plan y seguimos a Evan a comer, estaba vez nos sentamos todos juntos en nuestra mesa, Kaly no había llegado todavía.
El comedor estaba lleno de gente que hablaba sin parar de los funerales, incluso el grupito de las chicas nuevas no podía dejar pasar la oportunidad de cotillear al respecto.

Yo tomé para cenar unos filetes de pollo con verduras y mis acompañantes bebieron dos jarras de sangre. Me sentí extraña estando tan cerca de los dos, sobre todo después de lo que sabía sobre Evan y del cariño que todavía sentía por él.
Kaly, Jack y Robert llegaron a nuestra mesa y se sentaron con nosotros para tomar su cena.

- ¿Cómo estás? – pregunté a Kaly.

- Bien, ¿Dónde os habéis metido? – nos preguntó molesta.

- Nos llamó la directora – Evan dio eso como única respuesta, pensé que Kaly insistiría, pero para mi sorpresa solo asintió con la cabeza. Robert se acerco a mí y tomó mi mano, resultó realmente extraño y confuso, todos nos quedamos mirándole.

- Si necesitas ayuda o algo… - dijo soltándome algo avergonzado. En ese momento no le di importancia y le agradecí el gesto y su preocupación con una sonrisa.

- Deberías ir a ver a Adam, está destrozado – me dijo Kaly con una sonrisita maliciosa. Pude sentir los celos extraños de Evan y Shane, un poder muy parecido al que me había recorrido la noche de la muerte de Lucía Reyes estaba pasando por mi cuerpo, esta vez estaba segura de que el poder venía de ellos, de sus celos, otra sensación que me daba valor y me alimentaba.

- Parad – dije jadeante – por favor - No hizo falta que les explicara lo que había ocurrido, ambos se dieron cuenta de que estaba utilizando sus emociones para alimentar mi magia.


- Cada día eres más fuerte – dijo Evan feliz. Nadie dijo nada más, Kaly, Jake y Robert no sabían de qué iba el tema y Shane prefirió callarse.

- ¿Qué ha pasado con tu novia? – le preguntó Robert a Shane.

- Se ha marchado del instituto – contestó éste antes de beber su último trago de sangre.

- Hacíais una buena pareja – dijo Jack extrañamente apenado. La rabia inundó mi torrente sanguíneo, esta vez no era la de nadie más, esta vez era mi propia rabia y mis celos los que me devoraban por dentro, en ese instante entendí algo realmente importante. Las sensaciones oscuras de los demás me alimentaban y me daban más fuerza y poder, sin embargo las mías propias me debilitaban.
Gracias a Dios nadie se percató de mi brusco agotamiento.
La cena no nos mantuvo mucho tiempo ocupados, y al cabo de dos horas ya estábamos de vuelta en mi habitación, Shane se fue a cambiarse de ropa mientras Evan y yo hacíamos los últimos preparativos.

- Muéstrame la piedra para que pueda transformarme – dijo Evan, que estaba de pie frente a mí en el centro del dormitorio. Me agaché y rebusqué en mi calcetín, saqué la piedra y se la tendí.

- Ya está – dije volviendo a recuperarla, Evan me lanzó una de sus preciosas sonrisas.

- La llevas a buen recaudo pero a mí no me importaría que me llevaras en el sostén – su comentario y el tono de voz que utilizó

hicieron que me pusiera colorada. Evan se rió y se acercó a mí rodeándome la cintura con sus brazos, yo apoyé mis manos en su pecho para apartarle. Imposible. Era como intentar mover un edificio.

- Estate quieto, no estamos aquí para esto – le dije cada vez más acalorada.

- ¿Vas a acostarte conmigo? – me preguntó dejándome muy sorprendida.

- No, no estoy segura todavía – le mentí, no quería que viera que mi disposición ahora era solo y exclusivamente para Shane.

- Esa no es la cuestión, ¿Qué sientes por mí? – preguntó acercando sus labios a los míos.

- No lo sé, estoy hecha un lio, ¿Qué más quieres que te diga? – le dije sinceramente – no puedo confiar en nadie, pero sabes que amo a Shane, aunque para ser justos, también reconozco que… bueno, también siento algo por ti – dije sintiendo su dulce y cálido aliento sobre mi boca, me di cuenta de que no le había mentido en nada, era cierto que sentía algo por él, incluso sabiendo que de alguna manera u otra me estaba traicionando y ocultando cosas.

- Es suficiente para mí, si tienes dudas es que no está todo perdido – dijo. Luego me besó apretando fuerte su cuerpo contra el mío y llevándome lentamente hacia la pared, cuando mi espalda tocó la fría piedra, Evan me cogió por los muslos y me elevó para que mi cara estuviera a su altura, yo pasé mis piernas alrededor de su cintura para tener un punto de apoyo, pero le empujé para que me soltara.


- No, para… te he dicho que amo a Shane – le aclaré. Pero en vez de ver dolor o ira en sus ojos, solo vi dulzura y pesar, algo extraño en esa situación, pero antes de poder preguntarle, Shane nos interrumpió. Yo todavía estaba situada sobre las caderas de Evan.

- Suéltala – dijo con voz ronca cargada de ira. Sentí como su rabia me hacía más fuerte y poderosa. Shane estaba apoyado contra la puerta del dormitorio. Evan se separó de mí dejándome caer al suelo, pude darme cuenta de que Shane le había doblegado. Me levante rápido del suelo y me puse entre los dos chicos.

- ¡No le hagas eso! – le grité a Shane. Pero en ese momento la habitación y sus dos ocupantes comenzaron a verse borrosos.

Me sentí caer al suelo y no fui capaz de estabilizarme antes de rebotar contra él con un golpe sordo, no sentí dolor, mi cabeza y mi conciencia ya no estaban en mi dormitorio. Abrí los ojos y pude ver un parque, uno que conocía muy bien, era el parque Wester que estaba al lado de mi casa.
El Sr. Doe apareció ante mí con sus rajadas ropas y su bondadosa cara.

- ¿Cómo estas pequeña mía? – me preguntó con su dulce voz de siempre.

- Bi-bien – tartamudeé - ¿Qué está pasando? – le pregunté asustada.

- Debo avisarte de algo importante querida, y tengo que hacerlo rápido – dijo mientras pasaba su brazo sobre mi hombro y me

dirigía hacia su banco – la Dama Negra está infestando a todas las colonias sobrenaturales, ya no se conforma con tener su pequeño imperio y ansía controlarlos a todos, no podemos dejar que eso ocurra o nuestro mundo y el mundo humano estarán acabados. ¿Estás familiarizada con la guerra de Troya? – Me preguntó pensativo, yo asentí en respuesta – la Dama ha regalado a cada corte y a cada consejo un presente embrujado, en cada uno de esos regalos hay escondido un portal a su reino. Ella tiene muchos infiltrados en los altos mandos de las colonias, estos traidores abrirán pronto esos portales para que sus ibliseri y sus demás lacayos entren y sometan o exterminen a todos los que se opongan a su paso. Tienes que encontrar esos portales y destruirlos antes de que consigan abrirlos o estaréis todos perdidos. El primer portal que debes destruir es el que está en SubMundo, y con esto – dijo mientras me tendía varias runas doradas – te podrás transportar a las otras cortes para encontrar los otros tres – cogí las runas doradas y le mire atónita.

- ¿Qué pasa con el libro? ¿Hay alguna pista en él que me pueda ayudar? – pregunté.

- El manuscrito solo te ayudará a destruirla, pero antes debes hacer esto – me dijo pacientemente.

- ¿Cómo identifico esos objetos? ¿Tienen alguna forma que los distinga? – pregunté guardando las runas en mi bolsillo.

- Si, los cuatro objetos son las figuras de los dioses, Érebo estará en el consejo vampiro, Gaya o Hera estará en la corte de los cambiaformas, Éter en la corte de las hadas y en SubMundo estará mi estatuilla.


- ¿Cómo los destruyo? – pregunté temiendo que no fuera tan fácil como tirarlos al suelo y hacerlos pedazos.

- Fuego, deben ser devorados por las llamas, solo así dejaran de ser útiles – dijo tomando mi mano – debes terminar de madurar para poder destruir a la Dama Negra, ella es una criatura muy poderosa, quiero que recuerdes un nombre, un nombre lleno de poder y magia, Esteno, ese es el verdadero nombre de la Dama, el único dato que le faltó a mi fiel Calisto para destruirla y que me ha costado quinientos años descubrir.

- ¿Qué debo hacer con su nombre? – pregunté indecisa.

- Lo sabrás cuando llegue el momento, pero no lo olvides, Esteno es la clave para destruirla cuando sea necesario, en el momento en el que os volváis a encontrar cara a cara. Estudia el manuscrito y sigue sus pasos, solo así podrás llegar hasta ella. Ahora debes volver – me dijo mientras se levantaba y me tendía su mano.

- Recuerdo que prometiste que me dirías tu nombre cuando regresara… - le miré algo azorada - ¿Cómo te llamas realmente, Avatar o Ángel? – pregunté sintiéndome menos incómoda al ver como sus labios se ensanchaban en una bonita sonrisa, esta vez sus dientes ya no estaban negros ni carcomidos, eran tan blancos como los de las estrellas de cine.

- Veo que no te olvidas de nada mi fiel amiga – dijo mientras reía - mi nombre es Miguel, antaño fui llamado Arcángel San Miguel – explicó. Yo no sabía mucho sobre la religión cristiana pero estaba al tanto de que uno de los tres ángeles favoritos de Dios se llamaba Miguel.


- ¿Cuándo volveré a verte? – Pregunté - ¿Cómo debo llamarte?

- Cuando sea necesario nos volveremos a ver mi pequeña banshee, y tú, solo tú podrás llamarme Miguel– contestó sonriéndome. Después añadió solemnemente unas palabras que jamás olvidaría – Recuerda, no debes corromperte, nada de lo que el poder o la gloria puedan ofrecerte es más importante que el amor y la honradez, no caigas en la maldición y sigue la profecía - aunque en ese momento no entendí muy bien a qué se refería en su última frase
Después de que Miguel dijera sus últimas palabras mi visión volvió a hacerse borrosa y al cabo de unos segundos oí las voces alarmadas de Evan y Shane. Cuando por fin abrí los ojos, ambos estaban sobre mí con rostros pálidos y desencajados.

- ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? – preguntaron los dos atropelladamente.

- Si, solo ha sido… - ¿Qué había sido eso? ¿Otra proyección?

- ¿Qué? – preguntaron impacientes.

- ¿Cuánto tiempo he estado así? – espeté

- Cinco minutos – contestó Evan ayudándome a levantarme del suelo - ¿Qué ha pasado? – volvió a insistir mientras me sentaba en la cama.

- He estado con… - solo yo podía llamarle Miguel, así que omití su nombre – con el Avatar – dije finalmente mientras sacaba las runas doradas de mi bolsillo – tengo una misión – después les conté toda la conversación que había tenido con el

Sr. Doe, más conocido ahora por el Ángel o el Avatar, me molestaba tener que contarla delante de Evan, pero sabía que no podría evitar sus preguntas, además necesitaba ayuda para destruir las estatuillas, de esa manera podría ver de qué lado estaba Evan.
- Tenemos que encontrar esas figuritas antes de que sea demasiado tarde – dijo Shane mientras caminaba de un lado a otro de la habitación.

- ¿Vais a ayudarme? – pregunté

- Por supuesto – dijeron los dos al unísono.

- Ok, pero primero terminemos con el malnacido que me secuestró – dije poniéndome de pie – Evan, transfórmate en la piedra – le ordené como si fuera un sargento de artillería. Para mi sorpresa lo hizo sin rechistar y cuando hubo terminado el cambio le recogí del suelo – vamos – le dije a Shane, que me siguió obediente fuera del dormitorio.

Caminamos en silencio por el campus, fuimos atravesando el jardín de la casa de Gaya hasta el punto que nos resultó más estratégico para poder salir corriendo o defendernos en caso de un ataque sorpresa.
Una vez allí lancé al aire la piedra. Ésta pasó volando por la espesa selva y se perdió entre las plantas y la oscuridad, sin perder ni un minuto Shane y yo nos fuimos a mi habitación para esperar el regreso de Evan.

- ¿Por qué os estabais besando? – preguntó Shane cuando cerré la puerta del dormitorio detrás de él.

- Es complicado – contesté molesta.

- ¿Estás enamorada de él? – preguntó poniendo una mueca dolorosa en su rostro.

- Te diré lo mismo que le dije a él, te amo más que a nada en este mundo, pero también he sentido algo más que cariño por Evan, y por el momento aunque me moleste, esos sentimientos no han desaparecido por su traición – dije antes de meterme en el baño para cambiarme de ropa.

- Puedo entenderlo – susurró Shane antes de que cerrara la puerta.
Pasé un buen rato en el lavabo mientras me duchaba con agua muy caliente, saber que Shane estaba en la habitación no me relajaba en absoluto. Recordé el sabor de sus labios, la suavidad de su piel, su olor a bosque y me estremecí de placer al saber que pronto sería mío, y yo sería suya, solo teníamos que solucionar lo de Evan y podríamos estar juntos. Era extraño su comportamiento, me acordé cuando le afirmó a Shane que yo era suya y la mirada decepcionada y extraña con la que me había mirado cuando le había parado los pies y le había dicho que amaba a Shane.
Salí del baño y me dirigí hacia mi cama que me llamaba a gritos. Shane estaba recostado sobre ella.
Estaba tumbado bocarriba con los brazos detrás de la cabeza, me acerqué a él mientras me miraba y me subí encima suya a horcajadas, agaché la cabeza y le besé con pasión, Shane me devolvió el beso con enfermiza lujuria y deseo, ambos nos perdimos en un mar suave de caricias.


Fueron los besos más profundos de mi vida, estaba lleno de desesperación, miedo, pasión y amor, nuca había sentido algo así por nadie. Él me recogió entre sus brazos y profundizó en uno de los besos con ansias desesperadas, me tumbó sobre él en la cama, no dejó de abrazarme y acariciarme ni un solo momento. Sus caricias lanzaban escalofríos de ternura y pasión por todo mi ser, mi corazón retumbaba en mi pecho como si quisiera salir de él y unirse al suyo, eso es lo que estaba pasando, nos estábamos uniendo como una sola persona.

Le quité la camiseta con rapidez mientras él desabotonaba mi blusa roja y dejaba mi sujetador a la vista, sentí un temblor de placer inmenso cuando acarició mis pechos a través de la fina tela de encaje negro. Pasé mis manos desesperadamente por la suave piel de su espalda y de su pecho, se sentía cálido y acogedor, no encontré ninguna razón para no entregarme a él. Luchamos contra nuestros pantalones y cuando nos deshicimos de toda la ropa excepto de las prendas mas íntimas nos metimos bajo las mantas de mi cama. Si había pensado que el olor de Evan era embriagador no tenía palabras suficientes para describir el de Shane, sus caricias y sus besos a través de mi cuello eran como una tortura de placer sin fin.
Se tumbó encima de mí y pude sentir su duro bulto contra mi cintura, una sacudida de anticipación me recorrió el cuerpo desde el dedo gordo del pie hasta el último pelo de mi cabeza, no deseaba nada más en aquel momento, solo le deseaba a él, no pensé en nada más que en mi amor por él, ni siquiera pensé en el peligro que en esos momentos estaba acechando a Evan.

- ¿Estás segura? – me preguntó con la voz ronca llena de pasión y desenfreno.

- Nunca he estado más segura en mi vida, te amo y te amaré siempre, pase lo que pase – le dije mientras besaba su pecho.

- Jamás he amado a nadie como te amo a ti, nunca te voy a dejar escapar, jamás lo haré y el día que tu faltes dejaré de existir para reunirme contigo en el Edén4, nadie nos podrá separar nunca– me susurró en el oído – ya no puedo aguantar más… te necesito… - dijo jadeante.

- Te amo – fue lo único que fui capaz de decir en esos momentos.
No sé en qué momento entre nuestros besos y nuestras palabras de amor la puerta de la habitación se abrió con gran estruendo, pero nos sobresaltó de manera increíble.
Evan entró tambaleándose y se desplomó en el suelo.
Shane y yo salimos de la cama y nos vestimos a una velocidad de vértigo, después nos agachamos rápido al lado de Evan, estaba muy magullado y herido, pero gracias al cielo, estaba vivo.

- Ha perdido mucha sangre – dijo Shane – iré a buscar algo a la cafetería.
- No – le dije mientras me subía la manga de la camisa y ponía mi muñeca sobre la boca de Evan – muerde, le ordené – pero no respondió – Shane, ordénale que muerda – le dije. A regañadientes Shane le dio la orden.
El dolor fue increíble, no sabía que podían doler tanto las mordidas de los vampiros, las veces que me habían mordido habían sido delicados y estábamos en otro tipo de situaciones. Noté como mi sangre abandonaba mi cuerpo y sentí los fuertes
4 El cielo al que van los sobrenaturales cuando mueren.

tirones de Evan sobre mi muñeca, comencé a marearme y fue en ese momento cuando Shane le ordenó parar.
No tuve tiempo de recuperarme, una ola de sentimientos oscuros me golpeó el estómago y la cabeza dejándome casi sin aliento. La fuerza y el poder crecieron dentro de mí y pude sentir a la persona que lo estaba padeciendo, estaba en el jardín de Gaya, no perdí ni un solo segundo y me lancé volando por la ventana. Sí, fue increíble pero cierto, volé hasta aterrizar en el suelo, en ese momento no era consciente de lo que acababa de hacer, solo sabía que así ganaría tiempo y no tendría que atravesar todo el vestíbulo de la casa, esta vez no me perdonaría llegar tarde.
Corrí a una velocidad increíble hacia el foco de mi poder, cuando llegué pude ver a alguien apuñalando a un animal que estaba dando los últimos embistes necesarios para defenderse, no lo pensé y me lancé contra el agresor, el tremendo impacto nos hizo a ambos rodar unos metros por el suelo del jardín, el asesino se quedó tumbado encima de mí, no pude verle la cara, el tipo llevaba puesta una máscara. Le pateé fuerte para sacármelo de encima y cayó a unos metros de distancia de donde estábamos, se levantó y echó a correr en dirección al campus, pero yo no estaba dispuesta a dejarle escapar y con un brusco movimiento de mi mano utilizando la telequinesis lo detuve y lo empujé hacia mí, en ese instante entendí que éste era un don muy práctico para la lucha. Después, todo sucedió muy rápido, me lancé hacia su cabeza y con un brusco movimiento de mis manos se la separé del cuerpo de un solo tirón, no me espantó lo que hice, en ese momento me sentía más como un animal que como una persona.
Cuando su cabeza cayó al suelo pude ver que su mascara había desaparecido, era Robert el chico nuevo, no recordaba el apellido, pero me dio igual, no sentí ninguna pena ni ningún remordimiento.

Las sensaciones oscuras que me habían llenado de poder comenzaban a desaparecer de mi cuerpo dejándome débil y confusa, me acerqué al animal que había tendido en el suelo y pude distinguir la perfecta figura de un jaguar, me arrodillé a su lado y sentí como la magia desaparecía de ese cuerpo devolviéndolo a su forma natural, era Adam, mi amigo Adam. Estaba tumbado en el suelo a mi lado con miles de heridas hundiéndose en su cuerpo.
Mi ira y mi pena se intensificaron haciéndome sentir más débil, pude ver un campo de fuerza extraño que nos rodeaba a ambos y dejaba a Shane y a Evan fuera de nuestro alcance, no podían atravesarlo, no podían ayudarnos.
Caí exhausta al lado de Adam y sujeté su mano inerte con la mía, fue en ese instante cuando pude sentir la oscuridad creciendo dentro de mí, la furia que habitaba en mi cuerpo se despertaba y luchaba por salir a la superficie, mi dolor y mi rabia me debilitaban y le hacían el camino más fácil al monstruo, mi mente comenzó a nublarse y pude oír los gritos desesperados de Shane que me apuraban a romper el campo de fuerza, estaba segura de que ese campo no lo había creado yo, estaba segura de que era cosa de algún hada, podía sentir la magia de hada inundando el ambiente, ese hechizo era de alguien que no quería que me ayudaran y que estaba provocando intencionadamente mi cambio al privarme de la gente que quería, si ellos no estaban a mi lado no superaría esto, pero luché hasta el último minuto e intenté pensar en algo feliz, algo que retuviera la oscuridad y la encerrara dentro de mí, mi amor por Shane era puro y brillante pero no parecía suficiente para detener a la bestia, solo sentía la fría y muerta mano de Adam y la pena que me inundaba por haberle fallado, y no haber llegado antes para socorrerle, nada me hacía feliz en ese momento y la furia que surgía de mi interior lo sabía y celebraba su pronta victoria.

Sentí como mis fuerzas me abandonaban y como la esperanza se nublaba dándole la bienvenida al monstro, fue entonces cuando algo realmente mágico sucedió, Adam apretó su mano contra la mía y un inesperado ramalazo de felicidad detuvo el progreso de la oscuridad, alcé mi cara para mirar la de mi amigo y pude verle con los ojos abiertos y observándome, solo necesitó decirme dos palabras para que mi corazón volviera a latir esperanzado y la furia desapareciera por completo enterrándose en lo más profundo de mi ser.
- Estoy vivo – me dijo Adam mientras apretaba mi mano para demostrar el punto.
Cuando la felicidad nos inundó a ambos, el campo de fuerza que nos rodeaba se rompió como una burbuja de humo haciendo caer al suelo a todos los que lo estaban golpeando para poder entrar y alcanzarnos.
Me desmayé justo en ese momento.

9 comentarios:

karoru dijo...

ohhh kedo muy bueno
gracias por subirlo
la adiccion continua jajaja

nieves y carmen dijo...

dios!!!increible, por lo k mas kieras...no tardes en subir mas capituulos!!!increible...(L)

Karina dijo...

que bueno que adam no murio.
esta genial cada ves mejor. nos vemos
besos

AlAnAe dijo...

me encanta... ufff...no puedeo esperar mas para el siguiente capitulo...joder Dawn, en vez de estar trajando toy leyendo tu libro....jajaja besos

Anónimo dijo...

porfavor qpase ya algo entre Danw y Shane plissssssss!!!!estubo estupendo el capitulo mmm!!

mariiyanitha dijo...

ooo estoy de acuerdo con la chava de ariba k pase algo con dawn y shane amo a ese chiico y se me hase de lo mejor para dawn esta historiia me fasina heres unas super talentosa y exelente escriitora lo saves verdad....bueno estare k me como las uñas por el siguiente cap...bexxo0z...♥

gloria dijo...

quee yaa por favorr se meta con shane,,,, shane es lo mejor...........

kitvamp dijo...

Me enkanto el capi... stuvo genial...

un beso enorme...

x sierto.. espero kon ansias el ke sigue...

Amo a Shane... :)

Kiara dijo...

Qué increíble estuvo este cap!!!!!!!