viernes, 28 de agosto de 2009

Capitulo Diez

A
l día siguiente me levanté alrededor de las tres de la tarde, todos los vampiros del piso seguían durmiendo y me puse a limpiar un poco por encima para entretenerme. Cuando terminé de hacer limpieza (muy rápido, lo odio) me puse a practicar mis proyecciones astrales, cada vez que me deslizaba fuera de mi cuerpo me resultaba mucho más fácil controlarlo, al cabo de tres horas era ya casi una experta.
Practiqué un poco con la telequinesis, pero no me fue muy bien, no tenía fuerza suficiente o el poder necesario para mover objetos muy pesados o voluminosos, el incidente de la colchoneta había sido causado por la ira tanto mía como la de mi oponente, las había canalizado en esa dirección con un resultado muy interesante.
Comí algunas galletas saladas que había traído Kaly y pude ver que la reserva de sangre había menguado mucho, así que decidí ir a SubMundo para coger algunas provisiones, no tardé ni treinta minutos en vaciar la nevera de sangre y trasportarla al piso, el portal se había abierto justo en la cocina del instituto y
todo parecía estar demasiado en calma, ni Etna, la cocinera, rondaba por allí.
Cuando regresé todos los vampiros estaban despiertos y eufóricos mientras me buscaban como locos.
- ¿Dónde has estado? – preguntó Shane mientras me abrazaba. Evan gruñó furioso.
- He ido a buscaros sangre – les dije mientras señalaba la maleta y las bolsas de tela que había llenado.
- Nos podías haber avisado – dijo Evan mientras me arrancaba de los brazos de Shane – nos hemos asustado.
- ¿Creíais que había escapado? – pregunté extrañada y algo divertida.
- No, pensamos que te había pasado algo – dijo Dan, todos le miramos sorprendidos por su preocupación.
- No me miréis así, si la hubiese pasado algo, nosotros – apuntó señalando a su prima y a Kaly – hubiésemos tenido que aguantar a estos dos – dijo señalando a Evan y Shane - insultándose y pegándose como locos – terminó divertido. No pude evitarlo y rompí a reír, ambos chicos me miraron como si estuviera loca.
- Es gracioso que nadie os quiera aguantar – dije mientras terminaba de mearme de risa – a veces sois tan insoportables – Kaly se unió a mis risas. Evan y Shane nos miraron furiosos. No había podido olvidar las palabras que le dijo Shane a Evan esa noche y le miré con ternura mientras me secaba las lágrimas y dejaba de reírme, él me respondió con una caricia en mi mejilla,
el cariño que me trasmitió con ese simple roce hizo que escalofríos de placer recorrieran mi alma y mi cuerpo.
- Tenemos que prepararnos para ir a la corte de los vampiros, hoy todo va a ser mucho más complicado – dijo Evan malhumorado mientras se sentaba en el sillón para planificar la ofensiva.
- Evan tiene razón – dijo Nereida, cuando la miramos sorprendidos por su comentario tan… bueno, pelota, se puso roja como un tomate.
Después de comentar y repasar dos o tres veces el modo y la forma en la que entraríamos en la corte vampiro, Evan dio a Dan y a su prima dos pistolas y encargó a Shane llevar el coche que habían traído los primos a la corte, ese sería el plan B, huir con el todoterreno.
Mientras Evan explicaba a los dos chicos cómo utilizar las pistolas, yo comencé a abrir el portal. La puerta negra que se materializó frente a nosotros, tenía grabadas lunas y estrellas que se movían hipnóticamente, cuando todos estuvimos listos, Evan se situó frente a mí con su M16 dispuesto a disparar a cualquiera que se moviera, él y yo entramos los primeros. Cuando el portal se cerró detrás de nosotros pudimos ver que estábamos en uno de los despachos principales, gracias a Dios no había nadie. Kaly se puso a olisquear el aire como un perro de presa y los demás nos dirigimos hacia la puerta para poder salir. Nos estaban esperando y lo que vimos al abrir la pequeña puerta de madera nos dejó helados. Siete ibliseri y dos vampiros nos esperaban con unas lindas sonrisas en sus caras.
- Vaya, vaya – dijo una voz conocida que salió por detrás de los vampiros. Riley Morgan se reía en nuestras narices – qué
ingenuos, ¿pensasteis que podríais destruir los portales antes de que os cogiéramos? Estúpidos – dicho esto, ordenó el ataque con un ligero movimiento de su mano.
El infierno se desató en pocos segundos, los disparos, los golpes y los gritos inundaron la estancia, la ira y el dolor se arremolinaban dentro de mí generándome poder, pero el miedo por mi vida y la de mis compañeros contrarrestaba los efectos. No podía gritar, mis amigos estaban mezclados entre los ibliseri y podía matarlos. Empecé a disparar como una fiera y dejé fuera de combate a dos ibliseri, no se me ocurría nada, mis amigos se estaban quedando sin munición y sin recursos, así que ordené la retirada. Los monstruos no se esperaban que echáramos a correr, pero pronto se deshicieron de la confusión y nos siguieron, los vampiros eran más rápidos y yo me iba quedando atrás a cada paso. Alguien me agarró por detrás y me tiró al suelo, forcejeé con mi agresor y conseguí lanzarle con fuerza al otro lado del pasillo, vi por el rabillo de ojo que Kaly, Shane y Evan volvían hacia mí.
- ¡Largaros, rápido! – les grité enojada. Es preferible que no muriera nadie, pero si hay que morir, cuanto menos personas lo hagan mejor, ellos se pararon en seco y Kaly les convenció de que siguieran adelante, después de debatirse y mirarme se marcharon, pero Kaly se metió de lleno entre los ibliseri y yo, estos ya no perseguían a mis amigos, estaba claro que me querían a mí. Kaly se situó a mi lado con el M16 de Evan, los cuatro ibliseri que quedaban estaban parados frente a nosotros. Rápidamente empujé a Kaly detrás de mí y me prepare para gritar con todas mis fuerzas, pero algo realmente espantoso pasó, de mi boca no salió ningún grito, ninguna palabra, era incapaz de hablar, miré a Kaly espantada, ella tampoco podía articular ningún sonido, nos habían lanzado un hechizo, Kaly era
muy buena en este hechizo, pero estaba claro que quien nos le había lanzado era mucho mejor que ella.
Reaccione rápido, saqué las runas de mi bolsillo y las puse en la mano de mi amiga, luego la lancé de un empujón lejos del círculo, que cada vez se iba estrechando más, a mi alrededor. La mandé mentalmente una "orden directa", aunque fue más una súplica que otra cosa, supe que realmente tenía ese poder en el momento en el que ella, atónita, contestó en mi mente. Antes había probado a llamarles mentalmente pero nunca imaginé que podría tener una conversación.
- Ellos no van a querer irse, volverán a por ti – me dijo.
- Diles que estoy a salvo, que ya estoy en el apartamento, miénteles, y esperarme allí, si no he llegado a las cuatro de la mañana largaros del piso y buscar protección en SubMundo.
- No… yo no… - contestó.
- ¡Hazlo! Y cuando llegues sella la puerta para que no podáis regresar – la grité mentalmente. Después los ibliseri se echaron encima de mí y pude ver mientras luchaba y mordía como Kaly se marchaba corriendo mientras sollozaba.
Cuando me tuvieron amarrada y vieron que ya no me revolvía, supe que era mi final, mis pensamientos volaron viendo imágenes de mi vida y se detuvieron en la imagen de unos ojos verdes, Shane, ¿Cómo podía haber tenido dudas? Le amaba, le amaba más que a mí misma y solo deseaba que estuviera bien y a salvo, me di cuenta en ese instante que si moría o si me convertía en furia mi último pensamiento sería para él, el último aliento que expirara antes de mi muerte estaría dedicado para siempre a Shane Darkness. Noté un cierto escozor en la garganta que me sacó inmediatamente de mis cavilaciones y mis sentimientos, un escozor que me resultó muy familiar recorría mi boca y mis cuerdas vocales, la última vez que lo había
sentido fue cuando el padre de Shane me besó para curarme la garganta, en ese momento sabía lo que había pasado, mi garganta y mi voz estaban en plena forma. Uno de los monstruo me tocó la cara mientras balbuceaba cosas sin sentido a sus compañeros, en ese mismo minuto obtuve en mi cabeza otra visión, me vi a mí misma siendo atrapada, me vi en ese mismo instante y me vi gritando, no esperé ni un segundo más y grité tan alto y fuerte como me era posible, pude ver las vibraciones del aire arremolinarse alrededor de mis captores, y pude sentir su miedo y su dolor antes de que se convirtieran en polvo.
No me quedé a ver si alguien había sobrevivido y podía seguirme, mi grito había sido muy potente, el más potente hasta ahora y me extrañaba mucho que alguien lo hubiese aguantado, así que salí corriendo por el pasillo hacia la puerta principal, no tardé mucho en estar fuera del edifico, pude darme cuenta de que estaba cerrado al público, así que también supe que la mayoría de los vampiros que trabajaban allí estaban implicados en esta operación.
En tres minutos y sin prestar atención a nada más, llegué al todoterreno que Shane había aparcado en la puerta de la corte. No tenía las jodidas llaves. Golpeé la puerta frustrada y cabreada, algo que me debilitó un poco, aunque la adrenalina y el poder de la muerte de los ibliseri todavía recorría mi cuerpo y estaba más fuerte que nunca, pude sentir el pequeño bajón, luego me di cuenta de mis heridas, ninguna me había empezado a doler hasta ese momento, tenía un corte realmente feo en el brazo derecho y sentía la sangre caliente resbalar por mi cara, toqué mi frente y me estremecí de dolor, tenía una ceja rota y muchos arañazos que traspasaban mi ropa y habían marcado mi estómago y mi espalda, volví a debilitarme y caí de rodillas junto al coche.
Luego me golpeé la cabeza sorprendida haciendo que mi cuerpo se estremeciera por el dolor que semejante estupidez había
provocado, pero me sentí mejor, no me importó, ¿Cómo podía haber sido tan estúpida? ¡Mi mejor amigo es un macarra! Mi querido Josh me había enseñado a puentear los coches y yo ni siquiera me había acordado, me incorporé y me puse manos a la obra. En menos de cinco minutos, después de romper la ventanilla del copiloto, estaba en el todoterreno a ciento cincuenta kilómetros por hora en dirección al piso.
Cuando llegué a la puerta del piso, golpeé con los nudillos, estaba nerviosa y asustada, no sabía si habrían salido todos vivos o si alguno de ellos estaba herido de gravedad.
Evan abrió la puerta al instante y me abrazó haciendo que todos mis cortes y magulladuras me escocieran.
- Evan, me haces daño – le dije intentando ocultar el alivio que sentía de verlo sano.
- ¿Dónde está Shane?- pregunté mientras me apartaba de él y entraba en el piso.
Kaly, Dan y su prima estaban sentados en el sofá bebiendo sangre para recuperarse de las heridas con mayor rapidez. Kaly contestó a la pregunta que había en mis ojos y me sonrió complacida de verme.
- Me dijiste que no les dejara ir a buscarte, así que tuve que golpear a Shane y dejarle inconsciente, está en su dormitorio – no terminó de decirlo cuando yo ya estaba abriendo la puerta de su habitación y me estaba lanzando desesperadamente a su cama.
Le sacudí varias veces y recobró el sentido al cabo de varios minutos, cuando me vio sus ojos se agrandaron y aunque no estoy segura también creo que se humedecieron. Se incorporó en un movimiento borroso y me estrechó fuerte contra su pecho, las
heridas me molestaban y me dolían, pero no me importaba absolutamente nada, estaba en sus brazos, los brazos donde quería estar toda mi vida. Lucharía con quien hiciera falta para tenerle siempre junto a mí.
- Te amo – me dijo eufórico – nunca he dejado de amarte – me reconoció – lo que te dije cuando te despertaste después de que te enteraras de la promesa Oilind no lo decía en serio – yo ya lo sabía, le había escuchado la noche anterior decírselo a Evan, y no quería escucharlo otra vez, así que le silencié con un beso. Un beso que me devolvió toda la felicidad y alegría que necesitaba. Shane cogió mi cara con sus manos y se apartó un segundo – no voy a abandonarte, voy a luchar contra quien sea por esto, se que jamás volveré a amar a nadie como a ti y si no vas a estar a mi lado prefiero morir – no le contesté, la lágrimas de emoción y alivio recorrían mi rostro arrastrando la sangre que me bañaba y haciendo que mis heridas escocieran como el demonio.
- Yo también te amo Shane – le dije mientras le abrazaba y escondía mi cara en su pecho. Sentí como se reía complacido y aliviado.
- Me encanta oírte decir mi nombre, me hace tan feliz… - Kaly entró en la habitación, como siempre sin llamar, y nos interrumpió.
- Siento molestar, pero tenemos que curarte las heridas, estas dejando un olor a sangre alucinante por todo el piso y aunque seamos tus amigos, no somos de piedra – dijo mientras se reía. Kaly había sido una buena amiga y una fiel y obediente soldado, así que asentí y Shane y yo nos fuimos al salón para que ella y Evan me atendieran, una de las cuatro carreras que tenía el viejo
Evan era la de medicina, así que nos vino muy bien contar con su ayuda. Sabía que había escuchado toda la conversación que habíamos tenido Shane y yo, pero no dio signos de molestia ni se mostró enfadado o triste. Sabía que no se rendiría, sentía algo por él, era algo extraño y sincero, pero no tenía ni punto de comparación con lo que sentía por Shane.
Después de que limpiaran y curaran mis cortes y mis contusiones, me marché a cambiarme de ropa, necesitaba pensar en cómo salir de esta y a dónde dirigirnos, este piso ya no era un lugar seguro, era probable que me hubieran seguido o hubieran rastreado el portal Owëd hasta allí.
- Tenemos que marcharnos – les dije a todos cuando salí de la habitación.
- ¿A dónde vamos a ir? – preguntó Dan.
- Pues a un sitio donde no se les ocurra buscarnos – dije mientras sonreía, Evan y Shane me escrutaron con la mirada – vamos a ir a casa de mi amigo Josh, por estas fechas sus hermanos y su madre se marchan a un balneario, llamaré para asegurarme, luego allí ya pensaremos qué hacer y a dónde ir – todos se quedaron estupefactos.
- ¿A casa de un humano? – preguntó Evan indeciso.
- Sí, ¿se te ocurriría a tí buscarnos en su casa? – Evan sopesó las opciones y me dedicó una sonrisa ladeada.
- No, la verdad es que sería en el último lugar en el que te buscaría – dijo mientras recogía las armas y las metía en la maleta.


- Bueno, pues recoger las cosas rápido – dijo Kaly mientras se levantaba y se metía en nuestra habitación para hacer sus maletas.
Mientras ellos recogían sus cosas, yo llamé a Josh, que contestó a segundo tono.
- ¿Sí? – preguntó adormilado. No me había dado cuenta de que eran las seis de la mañana.
- Josh, soy Dawn – unos ruidos extraños sonaron al otro lado del aparato y supuse que se estaba incorporando en la cama.
- ¿Estás bien? ¿Ocurre algo? – preguntó aclarándose la voz.
- Sí, estoy bien, ¿Estás solo en casa? – pregunté cruzando los dedos detrás de mi espalda.
- No, pero mi madre y mis hermano se van mañana a Water Maid – perfecto, estaría completamente solo en su casa una o dos semanas.
- Unos amigos y yo necesitamos refugio, ¿te importaría que nos quedáramos allí un par de días? – pregunté.
- No, claro que no, pero no estoy… del todo solo… yo… bueno – no sabía explicarse, pero supuse que se refería a su nueva novia.
- No hay problema, nos comportaremos como humanos – dije con tono seco, ¿Por qué me molestaba tanto? Había algo en esta historia que me olía realmente mal, no estaba celosa, estaba más bien preocupada.


- Entonces no hay problema, ¿Cuándo vais a venir? – preguntó ya mucho más espabilado.
- Ahora – le dije más bien como una pregunta.
- Pero mi madre está todavía en casa, se van a las diez de la mañana – dijo preocupado.
- Vamos a entrar directamente en el sótano, nos quedaremos allí hasta que anochezca – expliqué mientras improvisaba.
- ¿Son vampiros? Tus amigos… - parecía algo extraño.
- Sí, son vampiros, pero tranquilo, no te vamos a causar ningún problema – de aseguré.
- Vamos nena, yo me apellido problemas, sabes que me encantan los problemas, tenía una amiga que era peor que yo – dijo mientras se reía, no pude evitar sonreír y relajarme mucho más.
- Nos vemos esta noche – dicho esto le colgué el teléfono y me volví hacia la "unidad de combate" que estaba lista y preparada para salir zumbando de allí.
- Nos vamos – les dije mientras le pedía las runas a Kaly con un gesto de la mano. Mi fiel amiga me las dio y comencé a abrir un portal. Una puerta de madera algo estropeada se solidifico ante nuestras narices, fui a abrir la puerta, pero Shane se interpuso y entró delante de mí manteniéndome protegida con su cuerpo. Lo vi como un bonito detalle, Evan, sin embargo, puso cara de malas pulgas.

9 comentarios:

Lydia dijo...

WWWWWWOOOOOOOOOOOWWWWWW!!
Dawn, esto está genial... qué sufrimiento tener que esperar hasta el miércoles!!
Gracias por la historia... qué talento!!
Bsos

tamara dijo...

EsTuVo FeNoMeNaL ........
esta buenisimo y ya tengo la solucion a un probl k se acueste con Joshh jajajajaja bye
hasta el miercoles
ojala sea antes
k me muro de curiosidad
muack
xoxoxoxoxoxox

Anónimo dijo...

hola=D que genial¡¡¡ adoro esta historia..... siii¡¡ actualizaste antes(ojala fuera siempre asi) es que no me aguanto hasta que lleuen los dias en que actualizas ;) jejeeje

espero que sigas actualizando asi de rapido ... ya que esta historia no deja de sorprenderme ^^

cuidate, bye

v.v :D

Anónimo dijo...

ola, genial el capitulo, no puedo esperar el 11

Karina dijo...

Me da pena Evan, me gusta mucho, ojala que lo emparejes con alguien bueno.
Besos, muy buen capi.
bye

Inma dijo...

Wau, esta genial. He estado todo el capi en tension jaja.
Por cierto, me gustaria afiliarte a un blog que em voy a hacer, pero no se como lo tengo que haces :S ¿Me podrias ayudar?
Gracias

karoru dijo...

hola tengo una duda algo tonta,
¿¿dawn obtuvo el poder para curarse por si sola o es k el hechizo perdio su efecto???

Anónimo dijo...

esperando a que publiques el siguiente cap.!!!!!!!!!
besos

Dawn dijo...

el hechizo perdió fu fuerza. En el primer libro Kaly no puede aguantar el encantamio mas de un minuto.
besos